HUMOR ENTRE CASCOTES (DISPARATE)
-España ha tenido que esperar dos mil años a que llegáramos nosotros –manifestó el líder en la plaza abarrotada-. Pero estamos aquí y todas las conjuras de la Historia, los tropiezos, las traiciones, tanto equipaje que hemos debido abandonar en la cuneta, los hombres y mujeres progresistas que fueron negados y perseguidos en su tiempo, han concluido finalmente en que nos hallemos reunidos aquí, feliz y holgadamente, esta tarde soleada. Sabéis, os lo hemos dicho, que los enemigos conspiran sin tregua contra nosotros. Poderes en la sombra critican encarnizadamente las medidas que vamos a tomar y que harán más saludables vuestras vidas y os animan a esperar un futuro esplendoroso para vuestros hijos, algunos de los cuales –sonrió- veo que os acompañan. Observo los curtidos rostros que tengo frente a mí, las arrugas, los cabellos encanecidos en la brega diaria, y me digo a mí mismo que no tengo ningún derecho a hablaros, sino que cualquiera de vosotros tendría que subir a esta tribuna y yo escucharle con el mismo arrobo con que lo hacéis conmigo. No he venido a enseñaros ni a deciros nada; he venido a aprender, a hacerme depositario de vuestras ansias de justicia largamente desoídas. Deseo que vuestro corazón y el mío latan al unísono, que el menor desaire que se os haga llegue inmediatamente a mi conocimiento, y tened la seguridad de que sabré remediarlo. Sé que todas las promesas que os han hecho hasta el presente han sido incumplidas. Es hora de decir ¡basta!; de ponerse en pie y defender esta opción legítima de la que os quieren desviar con roncos cantos de sirena. ¡No les hagáis caso! ¡No escuchéis a los que calumnian y difaman! Recurrid a vuestro innato sentido que yo, como proveniente de vosotros, nacido de vuestro mismo seno, tan bien conozco. Os pido firmeza, os pido cohesión y os pido que sabiamente deis vuestro voto al partido que represento y del que soy su más humilde servidor. También os solicito que os convirtáis en la caja de resonancia de las palabras que se están oyendo ahora. Difundid por calles y plazas el mensaje: os jugáis mucho. Y estad en todo momento bien seguros de que la totalidad de mis esfuerzos se encaminarán a conseguir la prosperidad de los más débiles, de los vapuleados por la Historia, de quienes, generación tras generación, fuisteis pisoteados por la bota de los arrogantes, los mismos que ahora pretenden seduciros con mensajes que ponen mi actuación, en realidad la vuestra, en entredicho…