lunes, 29 de febrero de 2016

AFORISMOS DE DIOS



     
      A Él


UNO: ‘Al principio, creó Dios los cielos y la tierra’. Toma ya. Mejóralo. .
DOS: ‘Todo el que pide recibe, el que busca halla, al que llama se le abre’. Generoso en extremo, por utilizar esta expresión.
TRES: ‘Venid a mí los que estéis cansados’. Quién no está cansado, por no hablar ya de sentirse derrengado.
CUATRO: ‘El ciento por uno’. A ver qué entidad financiera te da esto.
CINCO: ‘Yo lo resucitaré en el último día’. Esto es verdaderamente fuerte. Pero y si sí.
SEIS:  ‘Sólo en Dios hay que esperar’. Exclusivista, aunque viendo el ganado que circula por ahí..
SIETE: Paradoja o átame esa mosca por el rabo: ‘El principio de la sabiduría es el temor de Dios’; pero tener miedo de Jesús es de ser bobo.
OCHO: ‘Haced lo que Él os diga’. Tan suave el consejo, que deja perplejo.
NUEVE: ‘Y vi un nuevo cielo y una tierra nueva’. Falta hace, no diremos que no.
DIEZ: ‘Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré’. Solicitud tajante, aunque no parece que le fuera mal a su destinatario.
ONCE: ‘Tus pecados están perdonados’. Que alguien pueda decir esto, tela marinera.
DOCE: ‘Si te das al servicio de Dios, prepara tu ánimo a la tentación’. Quiere decirse que va a caerte la del pulpo. Se siente.
TRECE: ’Caerán a tu izquierda mil, diez mil a tu derecha; a ti no te alcanzará’. Quien lo probó lo sabe.



domingo, 28 de febrero de 2016

"SOLA EN LA OSCURIDAD", Frederick Knott

RESEÑA TEATRO

"Sola en la oscuridad", Frederick Knott (19162002) - Suzy y Sam son una joven pareja de recién casados. Viven en un apartamento situado en un sótano, en Nueva York. Ella ha quedado ciega a raíz de un accidente. Sam trabaja de fotógrafo. Hace poco, ha regresado de Canadá con la muñeca que una mujer le confió en el aeropuerto para entregarla a una niña ingresada en un hospital. Declina la tarde. Afuera llueve. El marido debe acudir a una cita de trabajo. La radio ha difundido la noticia de un asesinato en la zona. Suzy queda sola en el apartamento, con la visita intermitente de Gloria, irritante niña de la vecindad que se encarga de la compra. Este drama policíaco, que gira completamente en torno a la esposa, desarrolla con creciente interés la siniestra aproximación de varios delincuentes a la indefensa Suzy, la cual debe hacer acopio de toda su inteligencia y sangre fría para sortear los peligros. En esta situación, la ceguera, más que un inconveniente, puede ser una ventaja... El autor fue un dramaturgo muy poco prolífico -autor únicamente de tres obras-, pero extraordinariamente exitoso. El texto fue llevado al cine, con la memorable actuación de Audrey Hepburn en el papel de Suzy. Escenografía y montaje, muy complejos. Alfred Hitchcock se encargó de dirigir otra obra suya: Crimen perfecto.



jueves, 25 de febrero de 2016

QUÉ ANIMAL TE REPRESENTA DEPENDIENDO DE TU PSICOLOGÍA


Tienes un comportamiento alambicado y retorcido; esquivas la mirada de tu interlocutor hasta que de repente te le lanzas: la serpiente.
Eres fuerte, vas derecho a todas partes y consigues tu tajada; no te valen excusas: el león.
Ríes tus propias gracias entrecortado y fuerte, como a tirones, y enseñas mucho los dientes: el burro.
Elegante, aéreo, ves de lejos: el águila.
Te gusta la oscuridad y corres alocadamente cuando dan al interruptor: la cucaracha.
Noble, grande, pesado, un poco bromista pero ojo: el elefante.
Te llamas Toby, eres dinámico y activo, te gusta pasear incluso bajo la lluvia: el perro.
Te consideran entrañable los que en realidad no te conocen, tu abrazo es de cuidado: el oso.
Silencioso, felino, distinguido: el gato.
Sonríes sólo con los labios, entreabriéndolos para mostrar únicamente los paletos: el conejo.
Te gusta vestir bien para impresionar a las mujeres, que te miran aunque se van luego con otro que lo sabe hacer mejor: el pavo real.
Te gusta ir en manada y tus pasos se anuncian de muy lejos: el bisonte.
Eres inteligente, pero gruñón y sucio; no hay nada tuyo que no se pueda aprovechar: el cerdo



miércoles, 24 de febrero de 2016

MODO EDITORIAL (A lo que cae por su peso)

HUMOR ENTRE CASCOTES (DISPARATE)

Que a la sociedad le falta una idea vertebradora general –no confundir
con el “pensamiento único”– que pueda canalizar de manera justa y ponderada los anhelos legítimos de personas y colectivos es algo que hace tiempo han advertido los individuos pensantes... suponiendo que todavía quede “vivo” alguno.
Actualmente existe un auténtico divorcio entre la calle y los estamentos oficiales; y con estos últimos nos referimos a todos aquellos que se pretenden portavoces de las distintas áreas profesionales, culturales..., cuya verdadera sensibilidad –en el caso de que la tengan– no son capaces de trasmitir más allá del propio entorno, expresándose en forma de morbosos e inoperantes cuchicheos.
Lo que se escucha a pie de obra sólo se roza tangencialmente –en el mejor de los casos–, por un lado, con el discurso bienpensante expresado a través de los denominados “medios”; y por el otro, con el pésimo gusto y chabacanería que, sin que podamos evitarlo, asaltan obscenamente las conciencias, partiendo también de los mismos medios.
Las viejas ideas que un día fueron válidas, o que por tal se tuvieron, se han convertido en su caricatura.
Para que no falte nada, funcionan multitud de cínicos efugios, acompañados de secretas descalificaciones, que no retroceden ni siquiera ante la calumnia (yo he desactivado varias; nunca sobre uno: éstas, que circulen).
¿Responsables de este insólito marasmo? Genéricamente, allá te van: 
A) Los “ciegos” que se han erigido en guías.
B) Los encandiladores tipo Flautista de Hamelín, que, como el capitán

Araña, “embarcan a los demás, quedándose en España”.
C) Los sectarios, todavía aferrados a su llamémosla “verdad” condenada

por la Historia y que sigue siendo para ellos “la verdad, toda la verdad y la única verdad”, fuera de la cual no hay salvación.
D) Los mediocres.
Estos belitres –en cada ejemplar coexisten varios tipos– tienen como denominador común un miedo patológico al cambio, al que se resisten como gato panza arriba.
Pero la vida tiene la molesta tendencia de que nunca se detiene. Dicho de otra manera, que mientras pretenden mantenerse tantos en su feliz e inoperante Arcadia, se adivina en lontananza -esto quisiéramos creer- un nuevo tropel de ideas y actitudes que habrán de constituir la seña de identidad del tiempo futuro, acaso sin negar lo anterior, pero sí corrigiéndolo en bastantes aspectos que sencillamente han dejado de funcionar.
No cabe dar gato por liebre, como se está intentando estilo “El Gatopardo” (cambiar algo para que no cambie nada). Y tampoco debería prevalecer la estupidez, aun en las brillantes maneras que observamos y que son rubricadas, por desgracia, por influyentes individuos que eligen reiteradamente la solución más azarosa, descartando la obvia y acertada. Y es que aglutina más el interés que los afectos.
Sin embargo, seamos optimistas. Una gota de inteligencia –dirá el lector que a dónde voy– puede con un océano de mediocridad. Principalmente si se adoba con constancia.



martes, 23 de febrero de 2016

"MI TÍO BENJAMÍN", Claude Tillier

RESEÑA NOVELA

"Mi tío Benjamín", Claude Tillier (18011844) - Hacia mitad del siglo XVIII, en Francia. Benjamín Rathery es un médico muy singular cuya vida se sustenta en los placeres, particularmente vinícolas sin olvidar los de la mesa. Su hermana, un tanto harta y abrumada, insiste en procurar su matrimonio. Benjamín y su cuñado se dirigen pues al pueblo donde mora la elegida, también hija de un médico, el señor Minxit, que cura mediante el análisis de orines, sin olvidar una profunda (y oculta) faceta compasiva. La novela se desgrana en distintos episodios donde fulgura la poderosa personalidad de nuestro héroe, uno de esos fanfarrones encantadores -cualquiera que sea el oficio que desempeñen- sin los cuales la vida perdería mucho de su atractivo y que, a pesar de sus abultados defectos, entre los que puede destacar su rasgo de morosos, son solicitados de continuo por sus convecinos. Benjamín, su hermana, su cuñado Machecourt, los hijos de éstos, los amigos como el abogado Page, el notario Arthus, destacado comilón, Millot-Retaut, poeta y sastre, autor de un villancico, junto con algunos oponentes, entre los que se debe nombrar al tiránico señor de Cambyse y el estirado y fatuo señor de Pont-Cassé, todos arropados por los habitantes de la zona, dan cuerpo a una novela donde se mezclan filosofía y buen humor. Esta pequeña obra maestra del humor y de la sátira es deudora de Rabelais y predecesora de Tartarín de Tarascón, con no pocas gotas, más bien chorreo, de crítica social; también, evoca de algún modo al Eclesiastés, principalmente en el hincapié que hace el autor de la vanidad de nuestro paso por el mundo. Amarga, triste, divertida, con pinceladas de poesía y añoranza y ese punto anticlerical que no sobra e incluso hace sonreír.



lunes, 22 de febrero de 2016

AFORISMO GORDO Nº 17

   

     A la(s) palabra(s)



AFORISMO GORDO DIECISIETE: Mesa es mesa y silla es silla. Todo el mundo lo tiene claro. Por más que, a veces, nos sentemos en una mesa o utilicemos una silla como mesa. Árbol y arbusto son cosas distintas, nadie lo discute. Un pez no es un mamífero, aunque haya mamíferos que vivan en el agua y se desplacen en ella moviendo sus aletas. Distintos cuerpos físicos son la esfera y el ovoide, si bien es cierto que guardan no poca semejanza.  Matrimonio es la unión estable y proyectada hacia el futuro entre un hombre y una mujer. Si se le da otro significado, con el pretexto de ampliar un derecho, estamos destruyendo el genuino. Para reconocer civilmente un derecho, no hace falta alterar o desfigurar otro. Cuando las palabras dejan de expresar -por ley- lo que han expresado siempre, para denominar algo diferente, hay en curso una operación ideológica de raíz totalitaria. Ha pasado antes.



domingo, 21 de febrero de 2016

"NARRACIÓN DE ARTHUR GORDON PYM", Edgar Allan Poe

RESEÑA NOVELA

"Narración de Arthur Gordon Pym", Edgar Allan Poe (1809–1849) - El protagonista se embarca clandestinamente en el barco capitaneado por el padre de su amigo. Les consume a los jóvenes el afán de aventuras y la sed de viajar, impaciente arranque muy similar al de Robinson Crusoe, de Defoe, escritor admirado por nuestro autor. Lo que comienza como una travesura juvenil pronto da paso a una sucesión de horrores, justo castigo a la hipocresía con que el joven Arthur engañó a su familia para partir de casa. Única novela de su autor, se sitúa entre narración onírica y de aventuras, conteniendo escenas antológicas de angustia y de terror, como los días que pasa nuestro protagonista de polizón en la bodega del barco, con detalles que no vamos a desvelar. Las situaciones límite se suceden, tanto a cargo de los hombres, como las derivadas del avance continuo hacia las ignotas regiones del paraje antártico, cuya naturaleza esconde un inusual misterio. El mundo es hostil, parecería ser el mensaje de la novela, y poco cabe esperar de los hombres, cuyos caracteres se presentan como audaces e inmisericordes, por un lado, y bondadosos y abúlicos, por el otro, sin apenas un polo intermedio, que podría ser el propio protagonista. Poe, insoslayable autor de relatos góticos y de fantasía, en los que mezcla a partes iguales la lógica cerebral y la imaginación fantástica, se recrea aquí en sus atmósferas cerradas y agónicas, bajo la formal cobertura de novela marítima y de aventuras. El final abierto y enigmático de la obra provocó secuelas, algunas a cargo nada menos que de Jules Verne -La esfinge de los hielos- y Howard Phillips Lovecraft -En las montañas de la locura-.



jueves, 18 de febrero de 2016

LOS NIÑOS PERDIDOS


Se habrán enterado del último escandalazo, que deja en pañales o en mantillas, lo que prefieran ustedes, a cualquier cosa que hayan podido leer, ver o escuchar a través de los medios. 10.000 niños (y niñas) que vinieron a Europa entre los llamados refugiados sirios han desaparecido de la faz de la tierra y nadie sabe dónde paran ni en qué estado. Lo denuncia Europol, que es la policía de nosotros, la cual añade que se sospecha que las mafias los habrían dedicado a la  esclavitud o prostitución, principalmente esto segundo a las niñas.
Vemos aquí el triunfo de la política europea, basada en el cretinismo y lo políticamente correcto. Esos niños y niñas, ahora mismo, mientras usted caro lector, carísima lectora, se entretiene en estas líneas, están absolutamente desprotegidos precisamente en uno de los lugares mundiales donde, sobre el papel, que ya se sabe que lo aguanta todo, se protegen más los derechos de los más vulnerables, la cuna de la civilización y tantas zarandajas con que nos han calentado toda la vida los oídos.
Me río yo -y ríase usted conmigo- de si en tal país, el nuestro, por ejemplo, se forma gobierno o se deja de formar; de las pendejadas con que bellacos y bellacas de pelaje variopinto nos entretienen día sí, día también; de los derechos que reclama todo el mundo, olvidando los deberes que son su necesario y justísimo equilibrio. Pero mejor no se rían, sino adviertan que estas mamarrachadas llevan indirectamente a los crímenes que, Dios no lo quiera, con probabilidad se estarían perpretando en este momento, precisamente contra lo más indefenso que es la niñez, que ha salido de la sartén para caer en las brasas, que somos nosotros, la culta Europa.
Pero, claro, era de fachas tomar los datos de los (presuntos) refugiados conforme cruzaban las fronteras. Había que demonizar a policías y gente de seguridad, que no hacían más que su trabajo. Ahora, olvidada la pútrida campaña por aquel pobre bebé que se ahogó en aquella playa, nos han desaparecido miles de niños, en una operación digna del gran Houdini, pero con maldad y estulticia añadidas.
Queremos que se localicen esos niños ya. No 10, 15 ó 20, asustados y ateridos en un hangar donde los tendrán / tendrían prisioneros y haciéndoles mil perrerías. Los 10.000 enteros. Ni uno menos. Europa, majetona, sácate la cabeza del culo y busca.



miércoles, 17 de febrero de 2016

BORRADOR DE PROYECTO DE SINOPSIS DE PELÍCULA ESPAÑOLA (A la pantalla)

HUMOR ENTRE CASCOTES (DISPARATE)

Es una chica de Segovia, mejor Soria, que es más pequeña, donde se ha criado. Puede que la llamemos Almudena. A la adolescencia, se le empieza a hacer invivible la ciudad, haciendo crisis en la universidad (mirar los estudios que hay en Soria, algo habrá, ambientarlos). En la universidad, o escuela de veterinaria o magisterio, tanto da, nota que se ha hecho, más que de izquierdas, que le parece poco, contracultural, aunque le gustaría vestir ropa de marca, esto es lo que ella llama una contradicción que la enriquece. Poner aquí unas escenas no sé muy bien de qué, visitando el Corte Inglés con una tía, por ejemplo. Como la tía no la compra ni unas bragas, extrapola su odio a Soria o a Segovia, odio que se le debe trasmitir al espectador de la butaca, dándole el mensaje nítido de que la provincia es asquerosa y tienen la culpa la Iglesia y los comerciantes, representantes estos segundos del capital que denunciaba Carlos Marx, y la Iglesia por lo de toda la vida, ya sabemos. No hemos hablado de sus padres, cuya asignación sólo le da para ir a uno de esos bares tosta donde sirven infusiones y se fuman porros y se reúne lo más granado de los antisistema de Segovia (me parece que nos vamos a quedar finalmente con Ávila, también sirve Zamora). Total y resumiendo, que se coge la guagua (esta expresión no sirve, es de Canarias) y enfila a la capital de España, que es Madrid, te guste o no. Coincide su llegada con manifestaciones en las calles. Se asusta. Se mete en la primera pensión que pilla, llena de cucarachas y que huele que tumba de espaldas desde el portal. Es esencial que filmemos cucarachas, no será tan difícil. Conoce en un bar a un gachó de mucha higiene (en verano se lava en las fuentes a menudo), quien la asegura que es el líder estudiantil de las revueltas. Se lo cree Magdalena (la podemos llamar también así). Aquí ya la tenemos a punto de caramelo, no sólo porque se ha fumado un canuto, el primero de su vida, sino porque el otro la invita a una mansión donde es okupa. Gente diversa. Un abuelo cebolleta nos vendría colosal, también un catedrático de economía que se jubila el mes que viene y que es un poco (con su Visa) el paganini de la estancia. En el lugar, además de cucarachas y ellos, viven ratas. Él se ríe cuando ella grita al ver una, lo que le erige a este fulano a altura estratosférica sobre ella, momento que el tipo aprovecha para, detrás de una manta que cuelga de una cuerda y sobre un colchón lleno de manchas, lo que el espectador lleva aguardando desde los títulos de crédito, todo ello amenizado con unos rasgueos de guitarra que dan grima, a cargo de otro compañero al lado opuesto de la manta. El recuerdo de la provincia a estas alturas no vamos a decir dónde le queda a Magdalena. A la mañana siguiente, mientras zurean palomas que han entrado por una ventana medio tapada por un plástico, ella es otra, poco menos que levita. El fulano despierta, está empalmado, ella lo mira. Otra sesión, con variante para la que ella no se siente del todo preparada. María del Mar (estamos tanteando nombres, ¿vale?) vomita. Él se llama Hacker, ahora lo dice, y también que tiene ella que superar los prejuicios que la inculcaron en Jaén. Está escribiendo un libro, la enseña las dos páginas que lleva. María del Mar jamás ha leído nada igual, lo dice. Se recrudecen las manifestaciones en la calle, principalmente por Sol y por Atocha. Ellos se suman, tiran piedras, muestran el culo a los agentes. Integrando un piquete, saquean una tienda, se llevan panceta y un tetrabrick de vino Don Simón. Se van al Retiro a papearlo, a continuación zumba que dale previo porro. Murcia, Córdoba o Toledo se han difuminado por completo. Lo anterior no era vivir, afirma Clara (nombre provisional, ya lo hemos dicho). Hacker propone bañarse desnudos en el estanque. El nombre de Hortensia le parece cursi a Hacker, se lo cambia por Zafiro. Parodia de bautismo, porros. Suena un silbato, es un guripa, huyen en bolas. Al volver a la mansión se encuentran con que les han levantado el sitio unos rumanos, con éstos pocas bromas. Él repone que la vida es transitoria, la propiedad un robo, establecerse es morir, etcétera. Zafiro se lo traga, poco menos que lo toma por Confucio. Pasan esa noche al raso, acaban durmiendo junto a un contenedor. Transcurren días, semanas, algún mes. Zafiro experimenta un bajón, no es que deseara volver a Campaspero, pero añora la comida de su madre, las sábanas limpias en la cama; incluso, lo que ya es decir, el careto de su padre. Estas elucubraciones se las calla porque Hacker ha comenzado a mostrar cierto desvío, aunque no afecta a lo importante, que es el trácala. Suena de pantalla una música que, a ver cómo lo hacemos, tiene que aunar zozobra y éxtasis, lo que deber servir para anunciar un embarazo como el Teide. Hacker la echa en cara que cómo no ha tomado precauciones. A María del Mar le parece un poco jeta. Se desdora la imagen de Confucio. En adelante pocas palabras entre ellos, aunque la acción prosigue. Continúan las manifestaciones. Buscan alumbrar un mundo nuevo, el antiguo está podrido, etcétera. La gente que las sufre, pues eso, que las sufre. Un aire a Bangla Desh se extiende por Madrid. Se contagia a otras provincias. La Embajada americana hace un informe. La chusma se entera y monta el pollo. Exigen ruptura de relaciones al gobierno. El gobierno, aunque le gustaría, se hace el longuis. Okupan otra casa, no el gobierno, ellos. A Zafiro, una noche, se la trastean entre cuatro. (Tiene que verse claro al fondo un póster de John Lennon y el emblema de la paz, un tenedor que parece de tres púas.) Hacker, conforme a su filosofía no violenta (menos contra la poli), no hace nada. No se siente propietario de su cuerpo de ella, se lo comenta luego, es como el viento, dice, como la savia que sube por los árboles, no le falta pico, como vemos. Almudena se siente algo confusa. Pasa tiempo, poco. El bombo de María del Mar ha pasado a mejor vida. ¿Que cómo ha sido? Te lo cuento. Nada de casquería, todo fino. Recurren a una curandera que ha vivido muchos años en Tanzania, música de Pink Floyd (un poco antiguo, esto se cambia), humo de incienso. Lágrimas de ella, indicio de dolor y una nueva esperanza. Otra vez de noche, paseando en grupo a ver qué pillan. En la tele de un bar sale Aznar el del bigote. Lo ven desde la calle. No se cargan el bar y la tele de milagro. El propietario les atempera con unos calamares que han sobrado. Al final de nuestra peli, y tras más peripecias que nos iremos inventando sobre la marcha, la policía carga. Se disuelve la manifestación cagando leches. A Hacker se le ve volviendo grupas a lo lejos. Hortensia, Loreto o como cojones la llamemos al final, queda aislada. Aquí viene lo bueno, atentos. Cámara lenta. Música. Contrapicado que va ascendiendo por su cuerpo, tiene que parecer una escultura, mejor si su camiseta se empapa de sudor. María del Mar alza los brazos en gesto que quiere ser reivindicativo o trascendente, la miran todos. El mensaje entero de la película depende de que lo hagamos bien. La policía aporrea a Zafiro de lo lindo, todo a cámara lenta, no se olvide. Hacker mira desde lejos, su gesto se descompone en muda rabia. Sube la música. Primer plano de la cara de Loreto, que desciende pausadamente contra el adoquín de la calzada, hasta estrellarse (importantísimo que salpique sangre). Muere. La pantalla se llena de las botas de la bofia. Música sonando a todo trapo. Sobreimpresionar aquí una cita de Kavafis, ya buscaremos. Fin. 



martes, 16 de febrero de 2016

"EL LEÓN DORMIDO", Graham Greene

RESEÑA TEATRO

"El león dormido", Graham Greene (1904–1991) - El doctor Callifer, filósofo ateísta que ha difundido profusamente su credo a través de sus publicaciones, está a punto de expirar. La agonía es inminente. Toda la familia es convocada a excepción de un hijo, que sin embargo se presenta, avisado por su sobrina Ana. Jaime, nada más llegar, resucita antiguas reservas de amigos y familiares, incluida su madre, Mary, y su esposa Sara, de la que permanece separado. Algo ocurrió cuando era adolescente y una muralla de silencio se ha extendido sobre el enigmático episodio. Aparentemente relacionado con ello, su tío sacerdote lleva una vida que, sin incurrir en escándalo y cumpliendo externamente todas las obligaciones eclesiásticas, es toda una cáscara vacía en cuanto a lo que refiere a su ministerio. Jaime, que evidencia un profundo desapego hacia todo lo que le rodea, está siendo tratado por un psiquiatra, el cual parece lejos de solucionar el caso. Ana, la sobrina, encarnando lo que podríamos calificar de providencial imprudencia de los jóvenes, se encarga de enredar lo suficiente provocando una solución inesperada a la crisis. Costumbrista y doméstica, muy inglesa, esta obra es sustancialmente una parábola sobre la fe, sobre su falta y sobre los caminos del Señor, imposibles de prever y maravillosamente diáfanos cuando suceden, que se adaptan de manera personal a cada llamémosla biografía. Los milagros existen, aunque los más admirables son, paradójicamente, los que permanecen ocultos incluso para sus beneficiarios. Obras como ésta, dramáticas, vibrantes y que funcionan -esto es sabido- impecablemente sobre las tablas, permanecen alejadas de nuestros escenarios por razones espurias de todos conocidas. En beneficio del público, es de esperar que la situación cambie algún día.



lunes, 15 de febrero de 2016

AFORISMOS DE CABEZA



   
        Al coco



UNO: Imaginación y fantasía. Conceptos radicalmente distintos.
DOS: La elucubración es un pensamiento que se retuerce sobre sí mismo.
TRES: Pensar es considerar un asunto en sus facetas posibles. Esto es de listos, a condición de hacerlo bien.
CUATRO: Intuición es cuando no tienes ninguna prueba, pero das en la diana.
CINCO: Fogonazo es cuando se te ocurre algo de repente. Casi siempre es una tontería.
SEIS: Consideración es cuando aceptas tener una cosa en cuenta.
SIETE: Sospechar es cuando no tienes pruebas, pero puede ser.
OCHO: Calibrar es como medir inmaterialmente, con regla o medidor virtuales.
NUEVE: Para sopesar, al menos necesitas una mano. Aunque es mejor las dos.
DIEZ: Opinar, muchas veces, casi siempre, es soltar tu melonada.
ONCE: Creer equivale no raramente a tragarte un sapo.
DOCE: Ponderar es decir ‘ni para ti, ni para mí’. Es verbo de las clases educadas.
TRECE: Mentalizarse es hacerte a la idea de algo que no quieres. Se presenta bajo capa de cordura.



domingo, 14 de febrero de 2016

"1280 ALMAS", Jim Thompson

RESEÑA NOVELA


"1280 almas", Jim Thompson (1906–1977) - Nick Corey es el jefe de policía del pequeño pueblo sureño de Potts County. Lo tiene todo para un pasar tranquilo -un sueldo aceptable, casa, comida-, con tal de ocuparse de sus propios asuntos y, en ocasiones, mirar hacia otro lado. Casado con Myra, que no le trata demasiado bien, vive con ellos Lennie, el hermano subnormal de ella, cuyas costumbres no parecen ser lo edificantes que debieran. Existe además una tal Amy. Y una mujer casada que se llama Rose Hauck. Nick nunca ha podido evitar que las mujeres se le arrimen. Nuestro hombre pasa por buenazo, abúlico, aparentemente incapaz de nada que requiera iniciativa, como no sea las actividades comunes más prosaicas. Pero lo que ignoran sus convecinos es que Nick Corey es dueño de una poderosa inteligencia, absolutamente desapercibida para todo el mundo. Se aproximan las elecciones para el puesto que ocupa, y el jefe de policía se siente preocupado, aunque lo que de verdad acapara su atención son ciertos asuntos, si cabe más directos, relacionados con su vida personal. Puede que en el curso de la narración haya algunas muertes; es posible también que algunos se lo merecieran, otros no tanto; y cabe aventurar que Nick Corey tenga algo que ver con todo ello, aunque ni por asomo se le podría relacionar con lo que ocurre. Uno de los títulos más importantes de la novela negra norteamericana, ejemplo del quehacer de un escritor cuyas principales señas de identidad serían el desarraigo y la violencia, expresadas mediante un vigorosísimo lenguaje y unos diálogos magistrales que no le van a la zaga de los principales representantes de la literatura norteamericana del momento. Apenas reconocido en vida, sus tramas cínicas y desesperadas vienen alcanzando un éxito creciente e imparable en las últimas décadas.



jueves, 11 de febrero de 2016

LA NOVELA COMO MAESTRA DE LA VIDA

De “EL CAMARERO”, de Iván Shmeliov:

Reflexiones del protagonista, tras serios reveses:

Y yo pensaba:

“Actualmente ya no existen santos; las personas han cambiado mucho y, según puede comprobarse, sólo les preocupa una cosa: hacer dinero.”

Posteriormente he comprendido que existen otro tipo de personas, de cuya existencia uno no se da cuenta fácilmente porque se esconden, pero pueden llegar a comprenderlo todo. La sociedad se muestra muy severa con ellos, pero yo no tengo razón para obrar igual. Estoy convencido de que únicamente procuran el bienestar de los demás. No poseen nada; son tan pobres como yo, y quizá todavía más. Dios, que lo presencia todo, actuará de juez supremo de ellos y de quienes los juzgan.

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De esta forma terminó la amistad con aquel hombre cuyas palabras lisonjeras y hábiles me habían dominado, y que apareció, de improviso, a mis ojos tal como era en realidad: malintencionado, sin sentimientos, sin la instrucción y los fundamentos que parecía tener. He conocido a muchas personas que saben hablar maravillosamente, (...), pero que no sienten las cosas que dicen; (...). No; un hombre verdaderamente inteligente, al hablar, tiene que saber llegar al alma, hacer llevaderas las penas, dar consuelo en los momentos desgraciados, llorar con los que padecen. ¡Ésta es la auténtica sabiduría!



miércoles, 10 de febrero de 2016

EL HOMBRE QUE SE DIO LA MEDIA VUELTA (Al picaporte)

HUMOR ENTRE CASCOTES (ENIGMA)

Las veces que intentaba hablar en la oficina era enmudecido con groseros aspavientos. De manera que rompió su hucha de cerdito y se compró un megáfono. En una de las reuniones, cuando se discutían los presupuestos, conectó el aparato y murmuró: “Solicito se me conceda la palabra”. Los que estaban allí, ante el bramido que salió del artilugio, dieron un bote en el asiento y preguntaron: “¿Quién ha hablado?” “Yo”, repuso el vozarrón, pues en tal se había convertido su exigua vocecilla. Le miraron con curiosidad, punto de inquina, rogándole con forzada cortesía desconectara el artefacto y se dirigiera a ellos con su voz usual, que sabrían escucharle. Se negó y, sin darles tiempo a reaccionar, presentó un largo memorial de agravios que los otros escucharon con asombro. Aparte de ser continuamente despreciado y sus propuestas ignoradas, dijo, se quejó de que no se le permitiera utilizar el teléfono público, situado en el pasillo, más que en contadas ocasiones, siendo así que todos se servían indiscriminadamente de él, incluso para asuntos personales. Ellos negaron y lo echaron a barato, pero la voz tonante que provenía del megáfono insistió en que, de los empleados que llenaban la sala, era el único que no poseía la llave de los urinarios, teniendo que acogerse al recurso de una tapia, fuera del perímetro de la oficina. Aquí se sintieron verdaderamente dolidos, y varios le alargaron implorantes su llave. El compañero siguió: “En los cumpleaños se me olvida por sistema, por más que nunca dejo de contribuir con mi óbolo a la onomástica de todos, incluido el jorobado de la entrada”. Alguien de entre ellos no pudo resistirlo y se sumió en amargos sollozos. A estas alturas, se sentían confundidos, sin que fuera posible inteligr quién, de entre todos, era el sincero arrepentido. El megáfono chirrió y pudo aventurarse la esperanza de que enmudeciera, estropeado. Sin embargo, continuó trasmitiendo los agravios del hombre de la vocecilla, notablemente acrecidos por la técnica. “Lo que nunca os perdonaré”, siguió, “es vuestra insensibilidad, tan dolorosa, que me ha forzado, como veis, a medida tan extrema y, en el fondo, un sí es, no es, ridícula. Mi venganza la pronunciaré en seguida. Ahora, cuando enmudezca este cacharro, no contaréis más con mi presencia, mi compañerismo será mero recuerdo. Me veréis salir por esa puerta, la cual se cerrará para siempre a mis espaldas”. Dicho lo cual, corrió la silla, se levantó, dio media vuelta y se fue, dejándoles con cabal remordimiento.