martes, 16 de febrero de 2016

"EL LEÓN DORMIDO", Graham Greene

RESEÑA TEATRO

"El león dormido", Graham Greene (1904–1991) - El doctor Callifer, filósofo ateísta que ha difundido profusamente su credo a través de sus publicaciones, está a punto de expirar. La agonía es inminente. Toda la familia es convocada a excepción de un hijo, que sin embargo se presenta, avisado por su sobrina Ana. Jaime, nada más llegar, resucita antiguas reservas de amigos y familiares, incluida su madre, Mary, y su esposa Sara, de la que permanece separado. Algo ocurrió cuando era adolescente y una muralla de silencio se ha extendido sobre el enigmático episodio. Aparentemente relacionado con ello, su tío sacerdote lleva una vida que, sin incurrir en escándalo y cumpliendo externamente todas las obligaciones eclesiásticas, es toda una cáscara vacía en cuanto a lo que refiere a su ministerio. Jaime, que evidencia un profundo desapego hacia todo lo que le rodea, está siendo tratado por un psiquiatra, el cual parece lejos de solucionar el caso. Ana, la sobrina, encarnando lo que podríamos calificar de providencial imprudencia de los jóvenes, se encarga de enredar lo suficiente provocando una solución inesperada a la crisis. Costumbrista y doméstica, muy inglesa, esta obra es sustancialmente una parábola sobre la fe, sobre su falta y sobre los caminos del Señor, imposibles de prever y maravillosamente diáfanos cuando suceden, que se adaptan de manera personal a cada llamémosla biografía. Los milagros existen, aunque los más admirables son, paradójicamente, los que permanecen ocultos incluso para sus beneficiarios. Obras como ésta, dramáticas, vibrantes y que funcionan -esto es sabido- impecablemente sobre las tablas, permanecen alejadas de nuestros escenarios por razones espurias de todos conocidas. En beneficio del público, es de esperar que la situación cambie algún día.



2 comentarios:

  1. Pues agradecer su labor estimado Señor Rey de darla a conocer para los que visitamos su blog con gusto. Debe ser magnífica por lo que describes. Suele suceder: " milagros existen, aunque los más admirables son, paradójicamente, los que permanecen ocultos incluso para sus beneficiarios

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    1. La obra tiene algunos defectos -pocos y por decir algo- en su arquitectura. Pero es absolutamente memorable. El orillamiento de creaciones de este tipo nos ha conducido, a mi entender, a la desazón moral y porquería en que vivimos.

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