lunes, 18 de enero de 2016

A MÁS A MÁS



             A lo  menos  



UNO: Hay cosas que parece imposible que puedan llegar a suceder. Por ejemplo, que concluya alguna vez el mes de enero.
DOS: Hermoso y poético contemplar desde tu ventana la calle barrida por la lluvia. Pero si tienes que salir, se le va de golpe toda la poesía.
TRES: La sabiduría humana acaba depositándose en los libros. También, la estupidez.
CUATRO: La velocidad de un ejército es la de su hombre más lento. Pero si a este hombre se le azuza, ya no.
CINCO: Cambiar es bueno. Aunque depende mucho de lo que estés haciendo.
SEIS: Si algo es cierto es que a una cosa sigue otra.
SIETE: Hay libros que se pueden leer por cualquier parte. Otros, por ninguna.
OCHO: Que la tierra sea redonda hincha un poco. Mejor, la tierra plana o la tierra hueca.
NUEVE: Que te coma una fiera tiene que doler.
DIEZ: En qué momento dejó de llamar a nuestra puerta el vendedor de enciclopedias.
ONCE: “Hay que confiar en nuestros gobernantes”. Los cojones.
DOCE: El hombre auténtico se tiene que haber defendido a tiros por lo menos una vez.
TRECE: Que todos seamos iguales es como pretender que todos los libros cuenten similar historia y tengan el mismo número de páginas.



4 comentarios:

  1. No estoy de acuerdo con la tercera. La sabiduría humana se deposita mal. Se concentra en las cabezas de algunos vallisoletanos con barba y...en quienes leen los libros escritos por esos intelectuales, si bien en este caso no se asienta. Se resbala y se pierde...y queda una muda.

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    1. No se fíe usted de los vallisoletanos con barba. Conozco a uno y sé de lo que hablo. Y a veces, el lector (lectora en este caso) gana por goleada al autor de marras...

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  2. ¡Madre mía Señor Rey!, ¿tengo que traducir literalmente lo dicho en el número once?, jejejejje. El doce y trece geniales.

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    1. EL once es la verdad palmaria, exabrupto incluido. Saludos.

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