jueves, 21 de mayo de 2015

"EL SOSPECHOSO"

TEATRO

"El sospechoso" 

El principal y único sospechoso del robo en una empresa, por alguna razón, insiste en atraer la atención sobre sí, lo que –lógicamente– exaspera a su mujer. Comedia de equívocos, con su cura de sotana y otros personajes tradicionales.




(Todas estas obras se encuentran legalmente registradas. Quien quiera representarla puede contactar con la SGAE o enviar un e-mail al autor a: reydesola@gmail.com )

Personajes: Cuatro personajes masculinos y dos femeninos.





miércoles, 20 de mayo de 2015

PENTALOGÍA DE CANTOR DEL RÉGIMEN - 4 El subidón o Florencio García Retotillo al asalto del Parnaso (misterio bufo de tremenda actualidad) (2003)

HUMOR ENTRE CASCOTES (DISPARATE)

(Durante cinco jueves -éste es el cuarto-, presentaré aquí la estampa de lo que ha venido siendo y figurando el "intelectual" español en los últimos veinte años, al vaivén de la alternancia política en el país, a la que se ha adaptado camaleónicamente de manera magistral. 
Con objeto de contextualizar su lectura, se indica la fecha en que estos artículos fueron publicados. Los 4 primeros aparecieron en la Revista Argaya, de la Diputación de Valladolid; el último, por razones en las que no quiero escarbar, halló su acomodo en la Revista En taquilla, también de Valladolid.)
          
      PERSONAJES:

ENTREVISTADOR de radio.
FLORENCIO GARCÍA RETORTILLO: escritor, para entendernos. 

(Estudio radiofónico, con los trastos y adminículos al uso. Mesa redonda, con pera de micrófono ante cada asiento. Una luz roja de piloto que se enciende o no, dependiendo de si se está “en el aire” o puedes hablar con libertad. Tras un cristal, la mesa de control, donde se divisa la silueta de un fulano que no interviene, pudiendo ser substituido por un maniquí, aunque habría que moverlo un poco por detrás. Al levantarse el telón, está ya en su sitio el total elenco de la obra. El ENTREVISTADOR engarfia los dedos de su mano izquierda, donde sostiene un cigarrillo del que se desprende en vertical, hacia el techo, una lánguida voluta que toma la forma –allá se las componga el director de escena– de un amorcillo travieso y petulante, con arco, flechas y carcaj y un delantalito que le tapa lo pudendo. El ENTREVISTADOR, sentado en su silla hecho un garabato, da suaves caladas al producto cancerígeno y clava una mirada que pretende ser inquisitiva en un punto indeterminado de la pared de enfrente. Individuo enjuto, de mejillas sumidas y una voz de esas que tan bien quedan en la radio, aunque luego en persona desmerece. FLORENCIO GARCÍA RETORTILLO está a su vera, la mar de ilusionado. Calvo, fofo. Rebulle sin parar en su silla. Izquierda y derecha, las del espectador.)

ENTREVISTADOR: Dinos, Florencio. Cuéntanos. ¿Cómo siendo un incapaz, que todos lo sabemos, un tonto de baba, un mediocre, conseguiste encaramarte al panorama literario del país?
FLORENCIO GARCÍA RETORTILLO: Fue sencillo. Asistí a una ceremonia en la que, a cambio de que me dieran por el sieso, me ofrecieron la contrapartida que comentas. A la vista está que cumplieron. Como yo.
ENTREVISTADOR: ¿Te dolió?
FLORENCIO: Aún tengo el alma en carne viva.
ENTREVISTADOR: No me refiero al alma.
FLORENCIO: También. Pero he conseguido acostumbrarme. Se tenga en cuenta que después siguieron incidiéndome y el camino ya estaba abierto.

(Silencio. El ENTREVISTADOR da una calada al cigarro. El humo expelido configura la discusión de una pareja en una vivienda del extrarradio, porque a ella se le han quemado las lentejas. También sucede que la mujer es un poco zorrona y el compadre sospecha, con todo fundamento, que se la pega en su ausencia con un señor de exquisita buena fama que merodea por el barrio. Le jode no reunir las pruebas, a pesar de que ha contratado un detective, con el cual también ella se entiende. Un culebrón.)

ENTREVISTADOR: Florencio, dime...
FLORENCIO: A eso he venido.
ENTREVISTADOR: Lo sé. La emisora y yo lo agradecemos. Me gustaría saber, y a los radioyentes también, si es que alguno está sintonizando esta pamema, que ya serían ganas, cómo lleva un individuo como tú la fama. Sale tu foto en todas partes, elogiado, aclamado... Hasta en un rollo de váter, con el que acabo de limpiarme. ¿Cómo ocurrió? 
FLORENCIO: (Ruboroso.) Me pidieron que lo publicitara.
ENTREVISTADOR: Hablo en general. ¿No resulta una carga insoportable ser el centro de tantísimas miradas?
FLORENCIO: (Vivo.) ¿Y lo que me llevo crudo?
ENTREVISTADOR: ¿Ése es el motivo? ¿El dinero?
FLORENCIO: ¿Cuál si no? Otra cosa es que lo disimule.
ENTREVISTADOR: ¿Cómo lo haces?
FLORENCIO: ¿El qué?
ENTREVISTADOR: Disimularlo. Ir de solidario por la vida, cuando en realidad eres un sujeto sin escrúpulos.
FLORENCIO: Para todo hay que valer.

(Pausa. Nueva calada. Nube recreando un juicio de faltas. El juez, el fiscal y el defensor. Acusados y demandantes, encorbatados y peinados con gomina. Parece que se cruzaron tortas. No se sabe quién empezó, pero sí los que siguieron. Menuda jeta tienen todos, es lo que piensa unánime la judicatura. El caso es sobreseído. A la salida, vuelven a enredarse. La policía les toma otra vez los datos. Tendrán que comparecer de nuevo, con el inconveniente de que ya les han guipado.)

ENTREVISTADOR: Hablemos de la inspiración. ¿De dónde te viene?
FLORENCIO: De ninguna parte: no la tengo.
ENTREVISTADOR: Cuestión, entonces, de trabajo...
FLORENCIO: Trabajar hay que trabajar, eso nadie lo niega. Pero en mi caso, si juzgamos por los resultados... (Risita.)
ENTREVISTADOR: Deleznables. (El otro asiente.) ¿Damos un repaso a los premios que has recibido?
FLORENCIO: Por mí... Aunque te advierto que no conviene marear mucho la mierda.
ENTREVISTADOR: Correremos el riesgo. Tu poema “Fulgor”, que no rimaba ni por casualidad, si bien lo pretendía, que por entonces te encontrabas en tu etapa clásica, tu poema ese, digo, obtuvo en los inicios de tu carrera un diploma y unas flores marchitas.
FLORENCIO: (Emocionándose.) Lo recuerdo bien. Las flores se habían marchitado de tenerlas junto a un radiador, lo que me dio ocasión óptima para extrapolar lo de las flores, diciendo aquello tan sentido de que, y me cito, “igual que las flores se marchitan, de idéntica manera sucede con nuestros íntimos anhelos”, fin de la cita. Lo que me callé fue que naranjas de la China iba yo a permitir que se marchitaran mis anhelos. Y a las pruebas me remito, que tengo una cuenta saneada, por más que todavía he de incrementarla a poco que la gente siga siendo tonta y me lea.
ENTREVISTADOR: De ahí, saltaste a la novela...
FLORENCIO: En la poesía se mueven cuatro perras. No sé si me estoy explicando.
ENTREVISTADOR: Perfectamente. “Corazón enano” fue Premio de la Crítica...
FLORENCIO: Ajá.
ENTREVISTADOR: A los lectores de esa matraca tuya les daba diarrea...
FLORENCIO: Lo consulté con un parapsicólogo. Se trataba de la vertiente física de la diarrea mental de donde salió el pestiño. Un caso de identificación sin precedentes.
ENTREVISTADOR: El Premio Nacional ¿te llegó en el momento idóneo?
FLORENCIO: Explica eso.
ENTREVISTADOR: Mejor, tú.
FLORENCIO: No, tú.
ENTREVISTADOR: (Irritado.) ¿Quieres que desenchufe la clavija y que nadie te oiga?
FLORENCIO: No sería tu peor idea... Sí, me llegó en el momento justo. Torcimos voluntades, violentamos conciencias, chantajeamos... En definitiva, como todos los premios. Últimamente la cosa canta demasiado, pero venimos aguantando.

(Pausa.)

ENTREVISTADOR: (Dando una calada.) También escriben en tu casa...
FLORENCIO: Tocado.
ENTREVISTADOR: Tu mujer, tu hija...
FLORENCIO: Mejor saltamos por encima de este sórdido episodio.
ENTREVISTADOR: Con el mero apunte basta, ¿eh?
FLORENCIO: Ajá.
ENTREVISTADOR: No digas ajá, que me pones nervioso. Ahora, un ratito de publicidad.

(El ENTREVISTADOR y FLORENCIO se quitan los cascos y se desperezan. Música. El humo del interminable cigarrillo del primero ha tamizado el aire del estudio como si fuera un tul, adivinándose la cara mofletuda del Cupido, que lanza una errática flecha con su arco, la cual viene a clavarse en la nalga de un ropavejero que se agachaba a recoger un euro (señal de la modernidad del presente escrito) que un bromista había pegado al asfalto. Lógicamente sobresaltado, el señor se yergue y mira a todos lados. Momento en el que divisa a una opulenta hacia la que se inclina instantáneamente su corazón. Surge entre ellos el amor, pero los del juicio de faltas, que ha quedado claro que son chusma, vienen en tropel y, provocando un tumulto, los separan de por vida. Hasta el fin de sus días, lo pasarán añorándose, principalmente el chorbo, que ya se las prometía tan felices de catar jamón. Anuncios de detergentes, inmobiliarias y cilicios. Del otro lado del cristal, avisa el maniquí que en un segundo vuelven a estar en antena. Se ponen los dos otra vez los cascos. La música cesa bruscamente.) 

ENTREVISTADOR: ¿Volvemos a la carga, Florencio? 
FLORENCIO: ¿No va resultando esto un poco largo?
ENTREVISTADOR: (Cínico.) ¿Ves que alguien proteste? (El otro enmudece.) Calla entonces o te pego una colleja. (Pausa. Calada.) Hablemos de mujeres.
FLORENCIO: (Envarado.) Sabes que soy un poco...
ENTREVISTADOR: De tus lecturas.
FLORENCIO: También soy un poco...
ENTREVISTADOR: ¿De qué hablamos pues?
FLORENCIO: (Ilusionado.) Mañana me dan otra sesión.
ENTREVISTADOR: ¿Cómo lo llevas?
FLORENCIO: Está en el pacto, ¿no te acuerdas?
ENTREVISTADOR: Te vas a quedar en una de ésas.
FLORENCIO: (Entrecerrando mórbidamente los ojos.) ¡Sería una bella manera de morir!
ENTREVISTADOR: ¿Has pensado escribir para el teatro?
FLORENCIO: Mira tú qué ideas tienes.
ENTREVISTADOR: Contesta. Al fin y al cabo, estamos actuando. 
FLORENCIO: Es un campo que nunca tocaré.
ENTREVISTADOR: ¿Por qué? 
FLORENCIO: Desenchufa la clavija.
ENTREVISTADOR: No quiero.
FLORENCIO: (Suspirando.) ¿Me ves aburriendo en directo a las ovejas? 
ENTREVISTADOR: (Pausa. Calada.) ¿Te parece que lo dejemos ya? Suficientemente has quedado retratado.
FLORENCIO: Ajá. 
ENTREVISTADOR: (Se crispa. Suena una melodía ratonera.) Hemos estado conversando, estimados radioyentes, con Florencio García Retortillo, que no tenía nada mejor que hacer que venir aquí. Florencio García Retortillo, retengan este nombre. Aún tiene que dar mucho que hablar. Se rumorea su próxima participación en un montón de eventos, que tiene que mover el culo como nadie, con objeto de seguir en candelero. Florencio García Retortillo ha estado esta noche con nosotros. Muchas gracias, Florencio. Te volveremos  a llamar.
FLORENCIO: Gracias a vosotros. Me ha gustado eso que has dicho de mover el culo.

(Se incrementa la música. Íbamos a finalizar con un terremoto, como en el “Prometeo encadenado”, de Esquilo. Tendría un significado simbólico: la podredumbre y decadencia se hunden con estrépito. Pero luego de pensarlo, y tras discutir con el de los efectos, que quería lucirse, lo dejamos como está. Música, anuncios. Se levantan a mear. FLORENCIO GARCÍA RETORTILLO apunta mal. Cae, mostrando un siete, el

TELÓN.)
(2003)





martes, 19 de mayo de 2015

"EL MONJE", Matthew Gregory Lewis

RESEÑA NOVELA


El monje, de Matthew Gregory Lewis (1775–1818) - El abad Ambrosio goza en Madrid de fama de santidad. Sus sermones tienen gran predicamento. Una noche, Leonila y su sobrina Antonia acuden a escucharle. La iglesia se encuentra abarrotada. Lorenzo de Medina y su amigo, don Cristóbal, ceden gustosamente el asiento a las damas. Lorenzo se enamora de Antonia y tiene a continuación un duelo a espada con Ramón, que está enamorado de su hermana Inés, ingresada contra su voluntad en el convento. En relación con esto, el abad pronto cae en pecados monstruosos, ayudado por la fatídica Matilde, trasunto del demonio y precursora de personajes similares. La novela, rica en truculencias, apariciones, giros sobrenaturales y pactos diabólicos, se va desarrollando en varias tramas y escenarios –el convento, las calles madrileñas, las casas de varios de los protagonistas y el extranjero–. Calificada en su momento de impúdica, actualmente ese aspecto ha amortiguado su importancia, permaneciendo vigente el aspecto puramente narrativo y maravilloso. Clásico inexcusable de la novela gótica, se le reprocha, con razón, al autor un gran desconocimiento de la vida cristiana, particularmente española. Pero qué sería de tantas ficciones sin su correspondiente licencia…

lunes, 18 de mayo de 2015

REPIQUETEO CON SORDINA

Al lento e incesante goteo

UNO: Si pides opinión, te la darán.
DOS: La pena ajena es siempre pena de uno mismo.
TRES: De un film de espionaje: “Todas las mujeres son espías”.
CUATRO: Aquel señor estaba dividido en dos bandos irreconciliables.
CINCO: La categoría es más importante que la anécdota, pero ésta es mucho más 
entretenida.
SEIS: El hombre cargado de razón suele ser pesadísimo.
SIETE: La novela plasma el desarrollo de una historia; el teatro, la quintaesencia de 
un conflicto.
OCHO: Federico Jiménez Losantos, en su día: “Curioso país aquel donde los belicistas son agredidos por los pacifistas”.
NUEVE: Caso común: Le habían sobornado sin que se diera cuenta.
DIEZ: La historia se repite. ¡Cómo no, si la protagonizan los mismos!
ONCE: Se advierte la llegada del buen tiempo por el desasosiego general de la

mujer, que, aterrada, la emprende con la dieta.
DOCE: Las consecuencias de los actos raramente son reconocidas como tales. 

TRECE: El patio del colegio, vacío, de noche, mojado por la lluvia...



domingo, 17 de mayo de 2015

"DE TAL PALO, TAL ASTILLA", José María de Pereda

RESEÑA NOVELA

"De tal palo, tal astilla", José María de Pereda (1833-1906) - Los misterios de la fe católica, el ateísmo, el destino de ultratumba... y el amor, son tratados con agónica ansiedad por el novelista santanderino, hoy injustamente preterido, por lo caprichoso de las modas y la perversidad de lo políticamente correcto. Novela de tesis, las ideas que en ella sustenta el autor conformaron lo más íntimo y verdadero de su alma, a partir de lo cual desarrolla una verdadera obra de ambiente y personajes, donde la acción progresa dramáticamente hasta el final, espantoso y, también, paradójicamente esperanzado. El doctor Peñarrubia (Pateta), su hijo Fernando, Águeda, Judas Macabeo, el hipócrita don Sotero... son tipos esenciales que obtienen la consecuencia exacta de sus actos, los cuales el autor interpreta, pero se abstiene de juzgar, tarea que le corresponde en exclusiva a Dios...



jueves, 14 de mayo de 2015

QUÉ OCURRE SI TE APELLIDAS PÉREZ

DIMES Y DIRETES

Pues que más te vale que tu segundo apellido, el de la madre, sea un poco engolado o tenga empaque. Si no es así y te apellidas Pérez Rodríguez, Pérez Pérez o Pérez García –lo mismo vale si se invierten, o sea, Rodríguez Pérez, Pérez Pérez (éste, como es capicúa, queda igual) y García Pérez–, llévalo con toda la paciencia y humildad que puedas. Pero me reconocerás que ganas un montón si te apellidas, verbigracia, Pérez Gorgonzola, Pérez Arespacochaga o Pérez de la Merced. Es verdad que siempre correrás el peligro de que, para humillarte, te denominen simplemente Pérez. Es aquí donde la personalidad, si la tienes, una personalidad fuerte, rotunda, arrecha, que dirían en otros lugares, debe jugar a tu favor. Dirías en este caso: ‘Caballero, le ruego se dirija a un seguro servidor de manera suficientemente indicativa. Pérez hay muchos; Pérez Arespacochaga (o Pérez Gorgonzola, o Pérez de la Merced), la persona que tiene usted delante, máxime que soy hijo único, Pérez Arespacochaga, decía, sólo yo’. Y te impones, que es de lo que se trata. Pérez Lurueña. Este apellido es fantástico, mucho mejor que los arriba mencionados. Se puede decir que te ha tocado la lotería. Médico, juez o cardenal, no te queda otra. Imagínate que te estás identificando, donde sea, aquí no me meto. ¿Nombre? Alberto, Carlos, José Ramón… el que sea. ¿Apellidos? Pérez Lurueña. El que te toma los datos levanta brevemente su mirada y la vuelve a bajar, pensando: ‘Ojo con éste, que es alguien’. A continuación, te deja ir, diciendo: ‘Por hoy pase, señor Pérez Lurueña. Intente en el futuro no saltarse más stops. Los muertos ya los retiramos nosotros. Tenga un buen día’. Pérez Lurueña. Qué suerte tienes, cabronazo. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

PENTALOGÍA DE CANTOR DEL RÉGIMEN - 3 Un hombre universal para el milenio (2000)

HUMOR ENTRE CASCOTES (DISPARATE)

(Durante cinco jueves -éste es el tercero-, presentaré aquí la estampa de lo que ha venido siendo y figurando el "intelectual" español en los últimos veinte años, al vaivén de la alternancia política en el país, a la que se ha adaptado camaleónicamente de manera magistral. 
Con objeto de contextualizar su lectura, se indica la fecha en que estos artículos fueron publicados. Los 4 primeros aparecieron en la Revista Argaya, de la Diputación de Valladolid; el último, por razones en las que no quiero escarbar, halló su acomodo en la Revista En taquilla, también de Valladolid.)

Todo el mundo aguardaba expectante el inicio del tercer milenio. Recogemos aquí las cuitas interiores (y exteriores), por las fechas, del impar Florencio García Retortillo.

       Florencio García Retortillo, poeta, escritor, autor de poemas antológicos estudiados en escuelas y universidades, beneficiario de multitud de galardones con los que se había querido recompensar su infatigable entrega a la creación y la cultura, y cuyo nombre sonaba con fuerza en su país para el último sillón vacante en la Academia, encaraba con ánimo incierto la frontera del milenio, que entre otras cosas le introducía de manera irremisible en la sexta década de su fructífera existencia.

       Por de pronto, su compañera de siempre, que, desde los míticos inicios de su comprometida convivencia, repartía solidariamente sus afectos entre el vate y un pintor informalista, había vuelto a repudiarle, cayendo por enésima vez, no sin hastío, en brazos del segundo. Se preguntaba el “mimado de las musas” –como calificara inteligentemente a Retortillo un periódico keniata– si influyera en el abandono la fascinación por la última etapa plástica que atravesaba el artista, incorporando en caliente boñigas de hipopótamo a sus lienzos. García Retortillo, aunque hecho polvo, absolvió por anticipado a la voluble, deseando –sí– que en esta ocasión su etapa de soledad no se prolongara demasiado.

       Las zozobras personales de Florencio, señal de la firmeza de su credo literario, se sublimaron andando las semanas hacia el campo metafísico, vertiendo el caudal de su talento en un ensayo que, después de numerosas dudas, titulara Colofón. El tocho fue jaleado en Madrid y Barcelona, sin que pasara desapercibido en su comunidad de origen, poniéndose en marcha de inmediato su traducción a quince lenguas, entre las que destacaba la versión a un subdialecto tlascalteca, que se enmarcaba en un hermanamiento entre pueblos impulsado por un señor calvo muy activo, titular de una oficina dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores generosamente subvencionada con el consenso de todos los partidos, y que habría de contar –el hermanamiento– con nutrida representación municipal de la ciudad natal de Retortillo, con el alcalde a la cabeza. Los periódicos, unánimemente y al margen de las diferencias que guardaban en otros campos, habían alabado sin medida la solidez y profundidad de Colofón, cuyo título, dicho sea de paso, no terminaba de convencer a su autor, sugiriéndole un final de trayecto literario al que se resistía como un gato y que relacionaba supersticiosamente con el comienzo del siglo XXI. 

       El “cincelador virtuoso del idioma” –así denominado en la contraportada de un flamante poemario, aparecido bajo el sello de una editorial vinculada con la Iglesia–  desestimara por las fechas una conferencia en la Universidad más antigua del país, cuyos confalonieros leyeron compungidos, minutos antes del comienzo, un telegrama en el que Florencio García Retortillo se disculpaba de la súbita indisposición que le acababa de sobrevenir, impidiéndole emprender viaje. Era sabida, y se comentó en voz baja, la erupción cutánea que en épocas de crisis agobiaba a Retortillo y que le interesaba delicadas zonas. “Está escocido”, comentó lacónico y malhumorado un bedel a los estudiantes agolpados a la entrada del Paraninfo para escuchar al escritor, y que hubieron de conformarse con una lección magistral sobre onomatopeyas a cargo de un mindundi que se consiguió traer a toda prisa.

       Estos ingratos sinsabores parecieron batirse en retirada ante una feliz iniciativa a cargo de la NASA, que en su próxima misión al misterioso Marte había anunciado su propósito de incluir un paquete con las voces de los personajes mundiales más sobresalientes, cuya biografía estuviera a caballo entre el milenio que moría y el naciente. El nombre de Florencio García Retortillo –y su conocido timbre desganado, recitando sus propias poesías– fue objeto de debate en el seno de una comisión formada por entregados avalistas patrios y pragmáticos anglosajones, que dudaban (los últimos) si rubricar su trayectoria o inclinarse, como terminó ocurriendo, a favor de una cantante intelectual que arrasaba con sus ritmos caribeños las cadenas televisivas de la nación más poderosa de la tierra. Para contrarrestar el imparable avance de la otra, los amigos decidieron a la desesperada filmar al candidato practicando parapente, donde –el plano se expurgó de la secuencia– perdió en un aparatoso aterrizaje los paletos, que, con objeto de reimplantárselos, costó luego trabajo localizar en la rocalla.

       La derrota a cargo de la potencia trasatlántica, evocadora de la sufrida por su país ante el mismo pueblo un siglo antes, acentuó su conocida aversión a cualquier producto que se originara en aquel suelo, en especial –siempre había sido Retortillo muy cinéfilo–, las recientes entregas destinadas a la pantalla. “¡Jamás aplaudiremos –clamó en un memorable artículo, aparecido en el rotativo madrileño que le venía apoyando sin fisuras desde sus tempranos balbuceos– esos engendros que, camuflados de arte, no tienen otra finalidad que estimular los bajos apetitos del público embrutecido, distrayéndole de combatir la alienación, tarea urgente e indeclinable del arte a nuestro juicio!”

       El artículo fue reproducido en todos los medios importantes y glosado por un miembro de la Conferencia Episcopal, que le envió una mesurada carta de pláceme. Semejante unánime respaldo le compensó no poco del desaire experimentado con la NASA.

       Meses después, recibió una llamada telefónica de su compañera desde el otro lado del océano, solicitando volver a residir bajo el mismo techo: el pintor, de camino hacia la Meca neoyorkina, había sido detenido por los agentes de aduanas al intentar pasar de matute unos onagros.

       Esa misma noche, mientras ella volaba de regreso al nido, García Retortillo comenzó, emocionado, otro libro de poemas, algunos de cuyos versos leyó por teléfono a su adormilado editor de Barcelona.

       Florencio García Retortillo había salvado el bache del milenio.


(2000)


martes, 12 de mayo de 2015

"TODOS LOS HOMBRES DEL REY", Robert Penn Warren

RESEÑA NOVELA


"Todos los hombres del rey", Robert Penn Warren (1905-1989)  - Desazonadora e intensa parábola sobre la figura del "político" y el ejercicio de la actividad pública. Willie Stark, inconsciente hombre de paja al servicio de oscuros intereses, al darse cuenta de que le están utilizando, se revela contra sus patrocinadores, convirtiéndose en adalid y representante de los granjeros pobres, que le eligen gobernador del estado. El ulterior desarrollo de la carrera política de Willie amalgama los legítimos intereses de sus representados con otras aspiraciones más espurias que no retroceden ante la presión hacia sus oponentes ni el chantaje. El gobernador arrastra en su torbellino a los miembros más puros de su entorno, que descubren, a raíz de su colaboración con el político, la verdad amarga de la insoslayable corruptibilidad humana. Entre sus numerosos episodios, asistimos a la destrucción moral de un hombre íntegro, un juez, que cae bajo el implacable interés de la política. Particularmente indicada para los tiempos que corren.



lunes, 11 de mayo de 2015

DANDO BREA

A éste, al otro, al de más allá

UNO: El hombre viene de las cavernas, particularmente ese que todos conocemos.
DOS: Es muy raro que coincidan dos que se llamen Odoacro.
TRES: Si en el cielo o el infierno habrá paridad.
CUATRO: Las feministas se empeñan en el femenino de cada sustantivo, con una sola excepción: la palabra ‘poetisa’.
CINCO: El elefante es un animal que le cae bien a todo el mundo.
SEIS: Para cuándo el “Día del Orgullo Camionero”.
SIETE: Contemplar la lluvia vuelve a todos poetas.
OCHO: Justo cuando ese budista iba a entrar en el Nirvana, le pusieron un petardo.
NUEVE: Empezar el día con una sonrisa es muy valioso. Principalmente, si se acaba uno de pillar los dedos con la puerta que da a la galería. 
DIEZ: Se debe naufragar de vez en cuando. Es bueno soltar lastre.
ONCE: El dinero ‘negro’ es malo, ‘blanquearlo’ también. En qué quedamos.
DOCE: Odio la palabra ‘pinganillo’. Lo siento, tenía que decirlo.
TRECE: La mejor hora del día es aquella que te empeñas en estropear.
CATORCE: Si perdurará, y hasta cuándo, esta bobada que ahora escribo.

domingo, 10 de mayo de 2015

"MOBY DICK", Herman Melville

RESEÑA NOVELA

"Moby Dick", Herman Melville (1819-1891)  -Impresionante nota a pie de página del leviatán de Job, esta novela se erige como una de las más formidables creaciones de la narrativa universal, en familiaridad y paralelo con las tragedias de Shakespeare. La implacable persecución de la ballena blanca, merced a la titánica voluntad del capitán Ahab, que arrastra y galvaniza a la tripulación en pos de su objetivo, se constituye en metáfora sobre la naturaleza terrible y misteriosa del poder de Dios y la oscura rebeldía de los hombres. Repleta de material arcaico, tan insondable como los propios abismos que recorre sin cesar el monstruo, Moby Dick es el registro en aguafuerte del "non serviam", en constante y sacrílego pulso al Creador. Gran desconocida entre las novelas, precisamente por su popularización sesgada o epidérmica, es un ejemplo claro de la necesidad de ir siempre a las fuentes.



jueves, 7 de mayo de 2015

DOLOR Y MUERTE

DIMES Y DIRETES

Que el mundo está lleno de dolor no se discute. También uno mismo está lleno de dolor. No lo puedes rehuir ni quitártelo de encima, como tampoco el toro se puede sacudir las banderillas ni impedir que la sangre le chorree por los flancos. Sufrirás y sufrirás siempre. El día de la muerte, que no deseas (un poco sí), pero que tampoco temes, te parece tan lejano. Asume el dolor y el sufrimiento. No hay otra solución. Confínalo en una especie de cajón cerrado, pero no pierdas la llave. De vez en cuando, asómate, contémplalo, interpélalo. Luego, vuelves a cerrar su puerta, te recompones. Nadie te ha visto. Miras al cielo. Puede que luzca el sol y brille, es posible también que esté nublado. No tiene importancia. 

miércoles, 6 de mayo de 2015

PENTALOGÍA DE CANTOR DEL RÉGIMEN - 2 Apuntes para una biografía necesaria (1998)

HUMOR ENTRE CASCOTES (DISPARATE)

(Durante cinco jueves -éste es el segundo-, presentaré aquí la estampa de lo que ha venido siendo y figurando el "intelectual" español en los últimos veinte años, al vaivén de la alternancia política en el país, a la que se ha adaptado camaleónicamente de manera magistral. 
Con objeto de contextualizar su lectura, se indica la fecha en que estos artículos fueron publicados. Los 4 primeros aparecieron en la Revista Argaya, de la Diputación de Valladolid; el último, por razones en las que no quiero escarbar, halló su acomodo en la Revista En taquilla, también de Valladolid.)

La primera fotografía, en blanco y negro y muy amarillenta, proveniente de un archivo privado, nos presenta al líder vecinal Juan Cantamañano sonriendo tímidamente al objetivo desde el ángulo inferior derecho en compañía de otras personas sin identificar. Es la primera protesta seria de Cantamañano. Sobrevolando al grupo y ocupando casi dos tercios de la cartulina, se adivina un lienzo gris con algunos gruesos trazos ilegibles. Por testimonio de un tal Eutiquio, que compartió las luchas iniciales del cabecilla, conocemos el contenido de la pancarta: “No a las cloacas”. Por entonces las autoridades pretendían introducir el saneamiento en el barrio, a lo que se oponían algunos que solían reunirse por las tardes en el bar “Minerva”, ya desaparecido. Por cortesía de la radio local, disponemos de otro oportuno documento, éste verbal, que en su momento no pudo emitirse. Tras un carraspeo, se oye como a distancia la voz enfática de Juan Cantamañano, quien asegura: “¡Y la mierda que se la queden ellos…!” (Aplausos.) “¡Que se la queden ellos…!” (Más aplausos.) “¡Que ya está bien de que nos toque a los de siempre…!” (Aplausos y una expresión irreproducible.) Las cloacas terminaron construyéndose, no volviendo a percibirse olores en el barrio, especialmente intensos al llegar la primavera.

Otra fotografía, también en blanco y negro y perteneciente al mismo archivo, está tomada en el domicilio del famoso cura Socorro. Las fechas son posteriores, a juzgar por la expresión más segura de Cantamañano y su rostro ensombrecido por la barba rala que le caracterizaría en adelante. Eventualmente, sería la época de las protestas en contra de la instalación en la ciudad de una multinacional americana de goma de mascar, que habría de dar trabajo a la mayoría del barrio. Juan Cantamañano aparece sentado a una mesa, a la derecha del sacerdote, con el alzacuellos suelto, quien por su parte se flanquea de uno de gorra que, según Eutiquio, era obrero de una imprenta que a poco emigraría a Alemania, donde se complicaría con un menor. Sobre el mantel se encuentran restos de comida, un porrón medio vacío y los pasquines que acababa de traer el linotipista escondidos en la faja. No resulta posible confirmar que la escena que ilustra la instantánea sea la misma en la que se decidió denunciar globalmente en un comunicado la pasividad de la Iglesia ante la agresión de la multinacional, la complicidad en el asunto de los comerciantes ciudadanos y la actitud autoritaria del club de ajedrecistas de la urbe, que se negó a paralizar sus actividades en solidaridad con los afectados. (En estos agitados días, Cantamañano sería detenido habiendo  prendido fuego a la rueda de recambio del camión de su cuñado, minorista de frutas, el cual la tenía en el patio de su casa molinera aguardando a extraerle la cámara con objeto de habilitar un flotador para sus hijos, dado que el verano estaba cerca. El propio cuñado retiraría a los pocos días la denuncia, a instancias de su mujer, hermana del activista.)

La tercera imagen, ésta en color, refleja el homenaje que, recién traída la democracia, le dedicó el Ayuntamiento al carismático líder por su decisiva aportación a la convivencia. El acto tuvo lugar en el antiguo cine Capitol, donde ahora se sitúa una tienda de ropa interior de fantasía, cuyo patio de butacas estuvo a rebosar esa mañana de domingo, con la presencia destacada del cura Socorro, ya secularizado, y personajes relevantes del mundo del trabajo y la cultura. La presentación corrió a cargo del poeta Florencio García Retortillo, quien leyó unos poemas expresamente compuestos para el lance. La prensa de entonces no los recoge; sí, empero, el octavo tomo de las Obras Completas del literato, que venían siendo publicadas por la Caja de Ahorros Provincial en colaboración con una editorial del Mato Grosso. Allí puede leerse:


Pecho candente de azufrada espera
                                                             mano  
                                                                        airada.
Dedo asimétrico que en alza
                                                reivindica…


Aunque Eutiquio no asistió al homenaje –los amigos se habían distanciado a consecuencia de unas participaciones de lotería-, aporta la anécdota, recibida en confidencia del cuñado de Juan Cantamañano, hoy presidente del gremio de fruteros de la región, de que el agasajado se puso colorado como un tomate en el momento preciso de la lectura de los versos y que habría de estrechar un poco tenso la mano de García Retortillo, previo a la imposición de la medalla por el alcalde. Tanto al poeta como al histórico líder y al alcalde se les estuvieron viendo las pantorrillas por encima de los calcetines durante toda la ceremonia.

(1998)

Primera viñeta de la Pentalogía: "RETRATO DE INTELECTUAL CON PEDIGRÍ" 
Tercera viñeta de la Pentalogía: "UN HOMBRE UNIVERSAL PARA EL MILENIO"
Cuarta viñeta: "EL SUBIDÓN O FLORENCIO GARCÍA RETORTILLO AL ASALTO DEL PARNASO"
Quinta viñeta y FINAL: "OTRA VEZ EN EL MACHITO"



martes, 5 de mayo de 2015

"EL TERROR", Arthur Machen

RESEÑA NOVELA

"El Terror", Arthur Machen (1863–1947) - Que el mundo es un misterio –en ocasiones un misterio siniestro–, es algo que no necesita demostrarse. Gales. 1915. La Primera Guerra Mundial está en curso. En un agreste paraje del país, una niña desaparece sin dejar rastro. Pronto se suman distintos y trágicos sucesos, inicialmente tomados como accidentes, algunos de los cuales no parecen tener relación entre sí. La censura de guerra impide la mínima alusión a lo que ocurre. El Terror ha llegado. Un terror al que no se encuentra explicación y que, alimentado por fantásticos rumores, modifica rápidamente hasta el paroxismo el comportamiento general. Lo absolutamente improbable ha sucedido. Al final, se ofrece una explicación que llamaremos racional, aunque incurre directamente en lo fantástico, más horrible de lo que pudo aventurarse. La maldad que anida en el corazón del hombre, incrementándose a lo largo de los siglos –de la que es forma y ejemplo la citada guerra en curso–, ha tomado masa crítica, al igual que sucedió en los días de Noé. Hemos corrompido lo creado. Pero en poco tiempo, todo vuelve a ser normal. El mundo es otra vez más o menos previsible. Sin embargo, aunque no seamos muy conscientes, hemos oído el primer toque de campana. 

lunes, 4 de mayo de 2015

AFORISMO GORDO Nº 3

A lo dulce y bueno

AFORISMO GORDO 3: Las mujeres son más perceptivas e intuitivas que los hombres. También, más abnegadas y pacientes. Sin olvidar su mayor grado de empatía con los demás, principalmente los más dependientes y vulnerables, como los ancianos y los niños. Su capacidad de servicio es superior a la de sus homólogos varones. También son más prácticas y realistas, virtudes muy valiosas tanto en la empresa como en el hogar. Su gusto y su sensibilidad las colocan a un escalón más elevado al de los hombres. No hay ámbito ni tarea donde no puedan triunfar, si se lo proponen. Donde los varones sólo ven un obstáculo, ellas advierten la oportunidad. Empiezan de cero, sin rendirse, las veces que sea necesario. Administran con idéntica eficacia la escasez que la abundancia. Si en lugar de los hombres gobernaran las mujeres, el mundo sería un lugar más habitable, más justo y más benéfico. Cuando asesinan, en lugar del tosco cuchillo o la ruidosa motosierra prefieren el veneno.

domingo, 3 de mayo de 2015

"LOS NOVIOS", Alessandro Manzoni

RESEÑA NOVELA

"Los novios", Alessandro Manzoni (1785-1873) - Lucía y Lorenzo se aman, pero su matrimonio se ve impedido por los intentos de un poderoso terrateniente, prendado a su vez de la joven. El novio debe emprender la huida y entra en Milán la misma jornada -es el estío de 1628- en que se desata un motín popular por la carestía del pan en medio de una epidemia de peste. Bajo la guía e inspiración de Fray Cristóbal, antiguo iracundo entrado en religión arrepentido por un crimen, los jóvenes campesinos verán cumplirse finalmente sus deseos. Incomparables caracteres, espléndidamente trazados, y un vigoroso sentido de la narración hacen de esta novela -de la que destila el suave aroma de la religión y del perdón- una atractivísima lectura, ambientada un par de siglos antes de la feliz escritura de este libro.