domingo, 8 de noviembre de 2015

"LA VERDADERA HISTORIA DE A Q", Lu Xun

RESEÑA NOVELA

"La verdadera historia de A Q" , Lu Xun (1881 1936) - A Q -nombre dudoso- es uno de esos desechos humanos que sólo son llamados para efectuar tareas enojosas, normalmente acompañadas de burlas y pescozones. Radicado en la aldea de Wei-Chuang, vive de caridad en el Templo de la Diosa Tutelar. Su fortuna sube y baja, más bien lo segundo, y él no termina de entender los acontecimientos, entre los que debemos incluir a las mujeres. El intento lamentable de aproximación hacia una de ellas le supone el ostracismo social. Decide entonces marcharse a la ciudad, de donde regresa con la bolsa repleta de dinero, lo que le granjea el respeto de sus paisanos hasta que éstos descubren de dónde provienen sus caudales. Llama la atención en esta breve novela, en primer lugar, su intemporalidad, que permitiría situarla en épocas pasadas de China, en perfecto parangón con las obras clásicas antiguas. Por otro lado, si bien de forma elíptica, la sempiterna losa de los exámenes oficiales, que servían para colocar a determinados personajes en el escalafón administrativo, del que curiosamente -o no tanto- quedaban excluidos individuos de verdadero mérito. Pero el auténtico valor de esta creación radica en la plasticidad con que están retratados los personajes, a veces con una mera pincelada: los humildes, como el protagonista de la historia; lo que podríamos denominar la burguesía; los funcionarios y, también e indirectamente, la masa revolucionaria, a cuyas filas de aluvión se incorporan arribistas de abolengo, como siempre ha sucedido en estos lances. Novela teñida de humor triste, en consonancia con el alma de su autor, quien, aparte de cuentos o relatos, nos dejó también ensayos, muy en particular una “Breve historia de la novela china”, traducida a nuestra lengua, y que constituye una síntesis y exposición más que logradas de la riquísima e inmensa literatura del país.



jueves, 5 de noviembre de 2015

COSAS QUE YA NO SE LLEVAN


Los tiempos cambian, no pocas veces de manera imperceptible. No solemos darnos cuenta de la ausencia de determinado comportamiento, actitud o pensamiento hasta que un buen día, de repente, caemos en la cuenta de que tal faceta de la vida o expresión han desaparecido callada y limpiamente. Ocurrió con ‘obsoleto’, que estuvo diríase que décadas sin que nadie pronunciara tal vocablo, hasta que una buena jornada alguien decidió volverlo a utilizar. Arraigó y se extendió, adquiriendo la persona que lo usaba rango de refinado o medio culto. Ahora, vuelve a estar en retroceso. Abajo y en negrita pongo lo que se fue y quién sabe si regresará en algún momento.

Beber en botijo. Quizá en algún remoto lugar de Extremadura o de Castilla. O un trastornado, para hacernos quedar mal a todo el mundo.

El pantalón bombacho. Sólo pervive ya en las historias de Tintín. Algo es algo.

La palabra ‘nalga’. Queda como desganada o desnutrida, prefiriéndose glúteo, que parece más rotundo. Las dos se usan más bien en plural. O sea, nalgas o glúteos. La última rima con plúteos, que viene a ser como una estantería, lo digo por si haces poesía de la que pega. Sin acento, o sea pluteo, es un artilugio de guerra que usaban los romanos, nada que ver.

Jugar al aro. En la época en que tal se hacía, la expresión aunaba, con su significado natural, el sicalíptico. (Buscar lo que significa ‘sicalíptico’: no te acostarás sin saber una cosa más.)

Los tirabuzones. Niños, por supuesto que no. Pero ni las niñas ni mujeres, a no ser actrices caracterizadas para algo de época. No las quedaba mal, pero menudo trabajo ahora que se han emancipado. Se tiraban una tarde entera.

El niño cantor (en plural sí). Tiene algo de franquista la expresión.

Decir ‘jolines’. Noñismo que decían las niñas antiguas, en sustitución de otra expresión que también comenzaba con la jota. (También se usaba ‘jopelines’, que era ya rizar el rizo, utilizado por la más levantisca del grupo.) Si eres hombre, va en demérito tuyo usar cualquiera de ambas. Aunque con la que está cayendo...

Llamarse Régulo (esto yo no sé si se ha llevado alguna vez). No rima elegante.

Las amas de cría. Tenían luego una autoridad derivada de su función, nada pequeñas todas.

Saltar una tapia. Era el principal oficio de los niños de antes. Quien no ha saltado en su temprana edad una o muchas tapias (el motivo es lo de menos) acarrea una tara que no es de extrañar le haya encaminado a la política. La tapia, por su propia naturaleza, era franquista. Al presente, se utiliza más el ‘vallado’, que no es exactamente lo mismo y suele ser provisional, no como la tapia, que parecía perenne.

Calificar a un niño de ‘estudioso’. Se le ve fatal ahora. El llamado bullying normalmente lo arregla.

Llamar ‘merluzo’. En los tebeos, ahora llamados cómics, se usaba mucho. Luego, pasó a la vida… hasta su fenecimiento. Cabría recuperar el vituperio, dada la colosal hornada de aspirantes a los que sentaría como un guante.

Usar ligas (el hombre). Qué épocas. Gracias a Dios que ya pasaron.

Elogiar a alguien llamándole ‘pundonoroso’. Equivale ahora a ‘remilgado’, que se la coge con papel de fumar. Yo conozco a uno que vive con su madre.



miércoles, 4 de noviembre de 2015

LA VENUS DE VELÁZQUEZ (También llamada, entre otras cosas, Venus del espejo)

HUMOR ENTRE CASCOTES (CAPRICHO)


(En sobrecogedora exclusiva mundial, ofrecemos lo que cavilaba la modelo según era inmortalizada por el genio del artista. Cómo nos hemos enterado es cosa nuestra, aunque sí decimos que las pesquisas efectuadas han sido de todo, menos fáciles. Inicialmente, y dado lo extraordinariamente sensible de la información que ha llegado a nuestras manos, barajamos la posibilidad de guardárnosla para nosotros, si acaso compartiéndola con escogidos estudiosos en el bar. No lo hemos hecho así, y allá te va. Desnuda y sin afeites, como la propia augusta dama. Obran asimismo en nuestro poder datos que han permitido reconstruir el grado de intimidad alcanzado entre el pintor y la pintada, en determinado momento de ejecución de la obra. Pero de esto no nos sacarán palabra, en parte porque somos caballeros –la policía todavía no ha podido demostrarnos nada-, en parte también porque lo último que deseamos es crispar la convivencia: si se tiene que crispar, que lo haga sola.)

LA VENUS: Viendo mi retrato fidedigno, por detrás, opinarán futuros entendidos que, como Narciso, me abismo en la contemplación de mis faciales rasgos allende la frontera del espejo, desasistida e inocente de la imagen que muestro de mi espalda… en particular allí donde concluye. Nada más falso, sino que, sin desdeñar la finura de mi cara, me ofrezco al contemplador como traidor señuelo, comenzando en primer lugar por el pintor, cuyo elocuente pincel tiembla de ganas de hundirse en la paleta para reflejar, entre otros, ese prodigio que, siendo uno, se subdivide en dos y que los indoctos denominan culo, en este caso mío. No obstante, me contradiré afirmando –no en vano soy mujer- que hubiera querido poseer un cuerpo feo: joroba, pies enormes, rostro sin gracia… Pero natura me dotó de lo que muestro, temo que para perdición del viril sexo, como anatemiza la gente de sotana, atribuyendo a Belcebú mis ubérrimos donaires. ¿Qué culpa tengo yo de las sinuosidades abismales que se aprecian en mi cuerpo, del giro mareante que emprenden, desde la cintura, mis caderas, cerrándose otra vez sobre sí mismas, en camino de rampante perfección hacia los muslos, desde donde se atisba la finura cervatilla del tobillo? ¡La responsabilidad, ea, a quien me creó de esta manera, sea el de tridente y cuernos o Aquel contra quien osó éste rebelarse! ¿Pero qué digo? ¿Blasfemo? No quisiera, sino que nada más pretendo, débil y torpe fémina que soy, expresarme, barruntar lo mismo que colige el hombre, que nos viene de antiguo pintando y esculpiendo naturales a las hembras. ¿Por qué lo hará? No me atrevo ni a pensar que, con la figura nuestra de esta guisa, o sea desnudas, se dispongan a atropellar nuestra virtud, expugnar nuestros baluartes, derribando por tierra, como bolos (como bolas), el esférico y múltiple bagaje con que nos damos al peregrinar del mundo, liándola tremenda, dicho sea de paso, allí por donde vamos. El ser peludo que nos acecha de continuo, que sigue mentalmente habitando en las cavernas, no puede abrigar tan canalla previsión. O sí. En todo caso, yo ofrezco un toma y daca, o lo que es igual, que niego la mayor, o sea, que me presento a sabiendas excitante, haciendo paralelamente dengues como que no sé que les altero como a garañones a la vista de una yegua… que soy yo. ¡Dios mío, si estas reflexiones llegaran al grueso de los hombres! Pero no hay peligro, pues mi expresión, la que se nota en el espejo que sostiene el angelote, no permite adivinar mi pensamiento, que se presume puro y que, de conocerse tal como es y aquí pondero, sería un auténtico bombazo. Le cuesta al pintor finalizar el cuadro. Sólo yo sé de sus sudores, no ya artísticos, sino también destilados de su hombría. La erudición futura, acaso, discutirá si me sacó del natural, de escultura o de una estampa. Pero estampas y escayolas son inertes, y por genio que posea el de Velázquez no habría sido capaz de plasmar la realidad de esta pintura. No dejo de estar soliviantada. Bajo coartada del estudio, ¿se observarán mis ricuras al detalle? ¡Pero qué voy a protestar si lo busqué! No cabe que me engañe en esto: no ya los eruditos, sino meros espectadores me taladrarán con su mirada en el museo allí donde estaré, mientras sus mujeres les tiran de la manga apartándolos del cuadro. Me place imaginarlo. Pero dejaré de elucubrar, que tengo sueño. Echaré una cabezada, si me lo permiten los jadeos del artista, de quien me callo si me llegó a gozar y no quiero detenerme en ello, que existen zahoríes que desentrañan el más oculto pensamiento. Aunque me temo que ya es tarde para la mental cautela, y en todo caso me la suda, así de casquivana soy. Otro día comento de mis pechos, que don Diego, me lo ha dicho, intentará venirme de frente en otro cuadro.



martes, 3 de noviembre de 2015

"SENDEBAR - LIBRO DE LOS ENGAÑOS Y DE LOS ENSAÑAMIENTOS DE LAS MUJERES", Anónimo

RESEÑA NOVELA

"Sendebar - Libro de los engaños y de los ensañamientos de las mujeres", Anónimo (1253) - Colección de cuentos didácticos de origen oriental, llegado a Occidente a través de distintas lenguas y versiones y mandado traducir al castellano por Alfonso X el Sabio. El hijo único de un rey rechaza los requerimientos amorosos de su madrastra. Calumniado por ésta, es condenado a muerte por su padre. Pero el mentor del hijo le aconseja guardar silencio siete días, durante los cuales tanto los validos como ella relatan varios cuentos, persiguiendo el objetivo antagónico de salvar al muchacho -los primeros- o hacer efectiva la condena -la madrastra-. La mayoría de ejemplos que se narran tienen carácter misógino y advierten de la astucia insondable de la mujer para manipular al hombre. El asunto de cada cuento aparece en otras colecciones, como Calila y Dimna o Las mil y una noches, sin descontar prácticamente ninguna de las tradiciones orales y escritas –India, Persia, el mundo hebreo…–, desde las cuales ha venido trasmitiéndose. Ejemplo temprano de libro de relatos cuyo hilo conductor que los engarza, por tenue y caprichoso que pueda considerarse, autoriza a pensar en esta obra como muestra incipiente de novela y, también, subgénero particular que cuenta con creaciones tan singulares e importantes como el Conde Lucanor, el Decamerón o los Cuentos de Canterbury.



lunes, 2 de noviembre de 2015

AFORISMO GORDO Nº 12



       
         A las cuatro reglas



AFORISMO GORDO DOCE: El año tiene trescientos sesenta y cinco días, a excepción de un año de cada cuatro, al que se le debe sumar un día, quedando los días de este cuarto año en trescientos sesenta y seis. Si cada mañana tachas un día en el calendario, y vas contando lo tachado, cuatro años después comprobarás que lo que se afirma arriba es rigurosamente cierto, siempre a condición de que no omitas ni una sola mañana ese trabajo de tachar y contando al tiempo, anotándolo en una libreta paralela. Y si al conjunto de días de los cuatro años incluido el día de más correspondiente al año bisiesto, no te olvides de sumarlo -o sea, mil cuatrocientos sesenta y un días-, le añades una cantidad cualquiera que inmediatamente substraes, te quedas con la cantidad inicial, esto es, los mencionados mil cuatrocientos sesenta y un días. Pero como multipliques la cantidad indicada por cero, te quedas desoladoramente con nada, no importando ya por qué cantidad multipliques el cero resultante.



domingo, 1 de noviembre de 2015

"JUGANDO CON LA MUERTE", Ursula Curtiss

RESEÑA NOVELA

"Jugando con la muerte", Ursula Curtiss (1923–1984) - El señor y la señora Mannering acuden esa noche a una fiesta de compromiso, dejando a sus cinco hijos -de distintas edades, desde los más pequeños a Libby, de catorce años- a cargo de la señora Beale, que deberá venir a poco de marcharse aquéllos. Pero la señora Beale telefonea para comunicar que no puede presentarse, pues tiene que llevar a su hija al hospital. Para los niños se abre una noche de bulliciosa libertad. La reunión cuenta con la presencia de Kitt, amiga de Libby, aficionada a gastar bromas telefónicas. Pero cuando espeta: “Sé quién eres realmente y también lo que hiciste”, es posible que el anónimo interlocutor tenga en verdad algo muy serio que ocultar. Y que, en ese momento, haya decidido solucionar drásticamente el problema. Para complicar las cosas, una chica es asesinada junto a un puente. La radio, involuntariamente, expande la psicosis. La policía recibe numerosos avisos, imposibles de atender ante la escasez de efectivos. Un deficiente, conocido por todos, circula de manera errática por las calles, lluviosas y oscuras a excepción de la luz aislada de algún porche. El teléfono familiar deja de responder a la llamada de los padres... Esa noche va a ser una noche ciertamente agitada.



jueves, 29 de octubre de 2015

LA OMS Y EL TELELE QUE LE VIENE DANDO


La OMS, como todo el mundo sabe, es la Organización Mundial de la Salud, entidad que no sé muy bien de quien depende, me parece que de la ONU, pero que tiene por misión preservarnos de la enfermedad o que, si la cogemos, discurra con benignidad y nos recuperemos cuanto antes. Pues ahora va y dice que si comemos carne elaborada -no la vamos a comer cruda- cogeremos cáncer.

Acordaros tú de cuando esta misma OMS nos prevenía -parece que fue ayer, cómo pasa el tiempo- contra la gripe A, la gripe aviar, la porcina, el mal de las vacas locas, el bicho ése que se alojaba, nos decían, en el pescado y, seguramente, algunas otras de las que no me acuerdo.

¿Qué fue de tantas gripes, pestes y demás? Lo sabéis ustedes tanto como yo: nada de nada. Y entonces, la pregunta pertinente: ¿por qué lo hacen? ¿Por qué nos amargan la comida, la cena, la merienda, nunca mejor dicho?

Sospecho que hay un virus, éste sí de verdad, que se aloja en el cerebro de las citadas autoridades sanitarias, si bien se me escapa cómo y dónde lo han cogido. También puede que no les lleguen las neuronas para más, o que se aburran en el despacho, siempre contemplando desde la ventana el mismo panorama de idénticos tejados, por debajo de los cuales vivimos los mortales, y nos quieren dar estopa.

Esta triste y patética columna no va a decir eso tan hedonista de ‘comamos, bebamos, que mañana moriremos’, pero por relajarnos un poco al sentarnos a la mesa tampoco pasa nada. Más te vale alimentarte a tu aire, sin esa espada de Damocles que te quieren colocar, que seguir las consignas de gente tan conspicua (esto es ironía, píllalo) y que se sacó su título de médico, no voy a decir en una tómbola, sino en la caseta justo al lado. Dicho sea con todos los respetos.

Recomendaros por último un criterio muy sensato para tener salud. Preguntarse qué dice la OMS. Y hacer lo otro.



miércoles, 28 de octubre de 2015

NOVELA POLICIAL (A los microbios de que están llenos los billetes)

HUMOR ENTRE CASCOTES (DISPARATE)

NOVELA POLICIAL 

Capítulo primero: El sobre

El sargento avanzó sobre la acera, húmeda y resbalinosa por la niebla que venía en oleadas desde el Hudson. Al final de la calle, unas letras de neón de color rosa señalaban la bolera regentada por Sparky. Éste emergió solapadamente del local, coincidiendo con el uniformado delante del negocio. 
–No le esperaba una noche tan desapacible –murmuró con nerviosismo.
–Tenía ganas de estirar las piernas –repuso displicente el policía, inmovilizándose sobre las mismas. 
Sparky sudaba copiosamente a pesar del frío. Lanzando un par de rápidos vistazos a ambos extremos de la calle, sacó de debajo de su sucia camiseta, que encubría acaracolados rizos, un sobre grasiento de papel manila que fue a enterrarse en algún lugar de la guerrera del sargento, empapada y brillante por las gotas microscópicas que danzaban en el aire con suavidad de bailarinas antes de estrellarse contra los objetos.
El agente permaneció todavía unos segundos sin moverse, iluminado por el neón.
–Creo que seguiré con el paseo –dijo al fin.
El dueño del negocio le contempló alejarse, cruzando la calzada solitaria.

Capítulo 2: El encuentro

Dos cuadras más allá, el sargento tropezó con un bulto que venía de frente.
–¡McMurthy! –exclamó al reconocerle: era su compañero de promoción más chinche. 
–Flanagan –replicó serenamente el otro.
Se miraron desafiantes, hasta que el duro rostro del sargento se distendió en una sonrisa. 
–Tomemos un bourbon –invitó Flanagan, señalando el puntito luminoso de un tugurio que permanecía abierto toda la noche, donde había prostitución, droga y se conculcaban sistemáticamente las virtudes teologales. 
–Hablemos aquí –McMurthy le sujetó del antebrazo.
–Ten cuidado con lo que vas a decirme –le avisó su compañero, frunciendo los labios, con lo que le quedó boquita de piñón.

Capítulo 3: El desenlace

Flanagan lloraba desconsoladamente sentado en la tapa de un tacho de basura. (Lo de tacho es traducción argentina.)
–Coño, Flanagan. Si sé que lo ibas a tomar así... 
Aquél levantó dolido el rostro.
–Sólo porque me ves recibir semanalmente un sobre, piensas que me están untando. 
-¡Quién iba a suponer que eras coleccionista de dinero, como otros coleccionan cromos, y que el altruista de Sparky te ayudaba a conseguirlo...! ¿Me perdonas?
–¡Pero que no se repita! –Flanagan saltó del tacho (ya he dicho que es voz argentina) y extendió su callosa manaza al compañero.
Desde entonces no hubo ya jamás malentendidos.



martes, 27 de octubre de 2015

"BRONCO APACHE", Paul I. Wellman

RESEÑA NOVELA

"Bronco apache", Paul I. Wellman (1895–1966) - Massai, indio apache de la tribu de Jerónimo, logra escaparse del tren de prisioneros que le conduce hacia un nuevo destino en la reserva. Solo, apenas vestido, sin armas, sin comida, se propone regresar a su hogar, a enorme distancia del punto en que se encuentra. Enfrentándose a las inclemencias y arrancando su sustento de los lugares por los que pasa, evitando granjas y poblados, sostenido por su indomable voluntad, logra su propósito sin ser visto. La proeza le ha llevado un año entero, pero su desafío no ha hecho más que comenzar. Un hombre como Massai no puede encontrar acomodo en ningún sitio. La traición le sale al paso. En adelante, convirtiéndose en una presencia ubicua y poco menos que sobrenatural, se irá construyendo su leyenda. Massai desprecia a las mujeres, porque son débiles y frágiles. La joven Nalinle, de su raza, hija de su enemigo, aparece en su horizonte… Esta obra, escudriñando admirablemente un alma primitiva, nos presenta un ejemplo de fiereza e integridad, de superación de adversidades colosales y de aceptación del propio destino sin desfallecer en ningún caso, lo que quizá pudiera servir de guía en estos tiempos caracterizados por lo feble y anodino. El autor, en esta y otras novelas, supera con creces la calidad y el rigor de lo que convencionalmente -o no tanto- se ha denominado literatura “del Oeste”. Sus novelas se han llevado profusamente al cine.



lunes, 26 de octubre de 2015

DE LA ROSA



              A las espinas




UNO: Si tiene que haber una catástrofe -Dios no lo quiera-, por lo menos que sea humanitaria.
DOS: No pasa nada si pierdes el norte, a condición de que sepas dónde están los otros puntos cardinales. Podrás deducir aquél de éstos.
TRES: En la vida, la verdad. En las ficciones, la mentira.
CUATRO: Si pintas de negro las paredes de tu casa, no tienes que volver a pintarlas nunca más.
CINCO: Para aprender inglés y expresarse fluidamente en este idioma, por hablado y por escrito, un método que no suele fallar es nacer y crecer en un país anglófono.
SEIS: Impresiona saber que vivimos en otra dimensión, respecto a aquella o aquellas que, en este momento, no estamos ocupando.
SIETE: El mejor gobernante es el que se encierra en su despacho a cal y canto, diciendo que se pone a trabajar, y luego se harta de novelas y películas o sencillamente duerme.
OCHO: El gastrónomo o gourmet tiene, en realidad, no poco de glotón.
NUEVE: Tortura china es cuando has pensado mucho y refinadamente las maldades físicas que le haces a otro. Si lo haces a lo basto, es tortura a secas.
DIEZ: Intromisión ilegítima al honor… La intromisión es siempre ilegítima.
ONCE: Ir de uniforme viste más. Nunca mejor dicho.
DOCE: El tema ‘templario’ -en cine y en novela- promete mucho y no da nada.
TRECE: Si tienes la sensación de que te observan, a eso se le llama apostar sobre seguro.



domingo, 25 de octubre de 2015

"LOS GYURKOVICS", Ferenc Herczeg

RESEÑA NOVELA



"Los Gyurkovics", Ferenc Herczeg (1863-1954) - Compuesta de dos partes -Las hermanas Gyurkovics y Los hermanos Gyurkovics-, trata esta divertida novela de las respectivas hermanas -son siete- y los hermanos -cinco-. La madre, viuda después de situar en el mundo tan numerosa progenie, profesa la curiosa teoría de que “las mujeres hacen muy bien apresurándose a casarse; pero que el sexo fuerte hace una majadería dejándose coger en el yugo del matrimonio”. La manera de conciliar sendas opiniones antagónicas viene a ser la deliciosa materia de este libro. Las hermanas -Carlota, Elena, Catalina, Teresa, Elisa, Maruja, Clara-, una tras otra y por estricto orden, con una excepción en cuanto al orden, se van casando, tras la preceptiva solicitud del pretendiente a la madre. Los hermanos -Géza, Andrés, Milano, Jorge, Alejandro- recorren un camino bastante más atropellado, en el que no faltan amoríos, lances, desafíos... cuyo tono recuerda no poco a Wodehouse. El sainete respectivo de los hermanos, como las argucias femeninas en pos del himeneo de sus hermanas, ofrecen un cuadro suave y humorístico de la nobleza húngara de la época, sobre el fondo azaroso de la política y la historia del país. Con diálogos sobresalientes y el encantador perfume de un tiempo perdido, comprensiva con los defectos y excentricidades de hombres y mujeres, esta novela es menos conocida de lo que merece, a lo que contribuyó muy desafortunadamente la caída de Hungría en la órbita comunista tras la Segunda Guerra Mundial.



jueves, 22 de octubre de 2015

5 SENCILLOS PASOS (y uno de propina) PARA SER FELIZ


1) Que te vaya bien. En el trabajo, la vida familiar, en todo. Si en alguno de estos campos naufragas, ¿cómo esperas ser feliz?


2) Gana la lotería. Pero a lo grande. No cuatro perrucas, que eso no da ni para pipas. ¿De cuánto hablamos? Eres tú el que debe fijar la cantidad. Si eres pobre de solemnidad, te conformarás con menos. Y si eres rico, ganando una lotería no será bastante. Tendrás que ganar dos loterías. La Primitiva y el Gordo navideño. Atrévete.


3) Cómprate una mascota y que te la cuide otro. Los animales son muy beneficiosos para la salud física y mental de las personas. Pero es engorroso cargar con el pienso y otras cosas que necesitan estos bichos, sobre todo si, por ahorrar, compras el saco grande de 20 o más kilos. Y que al perro, si lo es, que puede ser gato, o pececillo de colores, lo pasee tu madre, aunque según lo haga la buena anciana se acuerde, con sentimientos encontrados, del inolvidable momento en que te dió a luz.


4) Anda por el campo. La sencillez de la naturaleza es lo mejor para que te sientas en paz y en armonía. Bien es cierto que, cuando oscurece, es importante que regreses a tu piso, que, como es lógico y venimos apuntando, debe contar con todas las comodidades de que te puedas rodear: calefacción en verano… perdón… en invierno, el frigorífico lleno y que no falten cervezas, tele de plasma y si puedes tener en la pared un cuadro de Picasso, porque eres rico, mejor que no, que crispa. Vende el cuadro y cómprate unas láminas de la Torre Eiffel o el Cañón del Colorado, por ejemplo.


5) Ésta es la más importante. Déjame que piense. Ya está. Tener salud. Entera, cumplida, rebosante, no te me cojas ni un catarro, ni tropieces y, porque llevas las manos en los bolsillos, te rompas los paletos contra el suelo. Si así ocurre, la felicidad se irá al garete.


6) (Éste es el de PROPINA.) Ten un confidente con quien compartir tus alegrías y tus penas, sobre todo las segundas. Si eres hábil, te quedarás con las alegrías y él o ella irán asumiendo tus desgracias. Mientras tú te pones cada vez más rozagante, él o ella irán cayendo en un pozo depresivo que no puede menos que encantarte.


El momento es ahora. Mañana puede ser tarde. Anímate.



CUÑADO (A lo inasible)

HUMOR ENTRE CASCOTES (ENIGMA)

-Tu cuñado alborota demasiado, Hernán, qué quieres que te diga.
-Pues ya siento que haya ido a vivir justo encima de ti. ¿Y qué hace?
-Yo qué sé. Parece como si hiciera rodar un tronco por el suelo. No, no te rías. Lo hace a lo largo del pasillo, arriba y abajo, durante horas. Esta noche hemos estado hasta las cuatro con el ruido. Luego ya no hemos podido pegar ojo. He estado por subir y decirle algo, pero me acordé de lo que me contaste.
-Hiciste bien. Desde lo del golpe en la cabeza…
-Pero quedó bien, más o menos, ¿no?
-Hombre, bien… Pero sí, eso dicen los médicos. Aunque le dan manías. El otro día, la emprendió a patadas con el coche.
-¿El suyo?
-Qué va, el de su hermano. Armaron una trifulca que no veas. Tendrán que ir a juicio.
-Es lo que me detiene, que no rige. Si no, le cantaría las cuarenta. ¡Pero lo que no soporto es lo del tronco!
-A lo mejor, no es un tronco.
-O un bidón. También puede ser un bidón. De lo que estoy seguro es de que rueda. ¡Arriba y abajo, arriba y abajo! ¡Lo tengo metido aquí!
-No veas lo que lo siento. Ya iré a mirar a ver qué es.
-Y me lo cuentas, porque tengo una curiosidad tremenda. No me explico qué puede hacer ese ruido. Hemos barajado todas las hipótesis y ninguna nos convence. ¡Arriba y abajo, arriba y abajo! Es para volverse loco.
-Te comprendo. Y ya que hablamos de esto, puede que lo sepas, nosotros no nos atrevemos a preguntárselo, como vives abajo…
-¡Para mi desgracia!
-¿Le has visto subir con alguien?
-No, siempre va solo, con esa cara de lerdo. Perdona, pero no le aguanto.
-No, si a mí tampoco me cae bien. Te lo pregunto porque…
-¡Mírale, ahí viene! Aprovecha y dile algo, pero como cosa tuya, que no sepa que hemos hablado. ¡Arriba y abajo, arriba y abajo! Te digo de verdad que me estoy volviendo loco.



martes, 20 de octubre de 2015

"UN LUGAR LLAMADO ESTHERVILLE", Erskine Caldwell

RESEÑA NOVELA

"Un lugar llamado Estherville", Erskine Caldwell (1903–1987) - Sur de los Estados Unidos. Dos hermanos negros, él y ella, Ganus Bazemore y Kathyanne, al morir su madre, se desplazan del campo a la ciudad, pasando a vivir con su tía enferma. Entran respectivamente a trabajar en casas de acomodados blancos. Pero su color, su juventud y su atractivo, lejos de allanarles el camino, incrementan sus dificultades, por expresarlo suavemente. Como si de una tragedia se tratara -el libro se divide en tres partes, vinculadas a las estaciones-, asistimos al problema del mal, expresado aquí en forma de racismo. Tanto Ganus como Kathyanne recorren su camino levantándose y cayendo, más bien lo segundo, sin apenas respiro, sin esperanza, logrando sobrevivir a duras penas, siempre al límite de la miseria propiciada por los blancos, y sometidos a un odio y -paradójicamente- un deseo que son irracionales y que se han enquistado obsesivamente en el corazón de los segundos. Pero la bondad no está ausente en estas páginas. Una gota de bien -es sabido- puede redimir una ciudad, lo que se nos demuestra con la muerte con que se cierra la novela, una mera pincelada dentro de la narración, pero sublime. La obra puede parecer un tanto maniquea; sin embargo, las vidas de los dos hermanos, tal como se nos describen, no son sino la estilización dramática y artística de una de las más ominosas realidades de este mundo, que es y seguirá siendo, por desgracia, la del racismo. (La naturaleza humana es inmodificable, distinto tema es la conducta.) Sencillo y magistral son los adjetivos que le cuadran a este libro.