domingo, 20 de diciembre de 2015

"ASÍ ACABÓ SALOMON GRUNDY", Julian Symons

RESEÑA NOVELA

"Así acabó Salomon Grundy", Julian Symons (1912–1994) - El Valle es una de esas impecables urbanizaciones inglesas donde residen, con sus familias, profesionales liberales. Tolerantes y modernos, carentes de prejuicios y con inquietudes culturales “superiores a sus condiciones intelectuales”. Aquí vive con su esposa Salomon Grundy, hombretón que se siente un poco el garbanzo negro del lugar. Pero su posición empeora después de un confuso episodio en una fiesta con la mujer de un nuevo vecino. El asesinato que se produce algo después le va a suponer a Salomon un verdadero viacrucis. Una maligna red tejida de resentimiento, curiosidad enfermiza y mala suerte hace presa en él, alterando su matrimonio, que ya acusaba ciertas grietas, su trabajo y la relación con los integrantes de la comunidad. En esta obra maestra de suspense psicológico, importa mucho menos la dilucidación del crimen que lo que le sucede a Grundy, el cual, con sus reacciones cada vez más airadas, no deja de agravar su caso. Entre lo mejor -aparte de la atmósfera progresivamente angustiosa y los diálogos que expresan inmisericordes la naturaleza de cada personaje-, la descripción de esa clase media ascendente de medio pelo cuyas ínfulas no se corresponden con su verdadera valía. Julian Symons es asimismo autor de muy dignos pastiches sobre Sherlock Holmes y de una profunda, amena y contundente “Historia del relato policial”, donde repasa el género desde sus inicios y quizá el mejor estudio que se haya realizado sobre el tema.



jueves, 17 de diciembre de 2015

LA GIOCONDA Y SU SECRETO MÁS RECÓNDITO


Aparece en prensa la noticia de que la Gioconda, de Leonardo da Vinci, escondería debajo del mundialmente conocido retrato otra pintura. Sería como ese abuelo de familia, pero al revés, pintado encima de un Velázquez (Ramón Gómez de la Serna, “El incongruente”). Las reacciones no se han hecho esperar, y son fundamentalmente dos: 1) Los que quieren dejar las cosas como están; y 2) los partidarios de rascar a ver qué hay. El debate está servido. 
Para los primeros, conservadores a ultranza, sería una barbaridad y un sacrilegio tocar la obra del maestro, y es su deseo ferviente que pueda ser contemplada, en su estado actual, por los siglos de los siglos. Los segundos piensan de manera diferente (quiere decirse que piensan igual, pero en sentido opuesto). Ese cuadro lo tenemos amortizado, argumentan. La de veces que lo habremos visto. Y además, hay fotos. No tenemos idea, empero, de lo que nos oculta esa imagen icónica desde que Leonardo colocó encima, tembloroso, la primera pincelada. ¿Y si nos encontramos con una auténtica obra maestra? Lijemos y ya está. 
A lo que aquéllos replican que de eso nada. Con escudriñar la pintura con rayos X, dicen, sabríamos a qué atenernos. Se ha hecho con otros cuadros y los resultados han sido aceptables. Argumento que se ha visto inmediatamente contrarrestado por el de que los citados rayos X, contra los que no tenemos nada y han salvado muchas vidas (?), lo máximo que obtienen es una imagen borrosa y en blanco y negro. Y aunque se pudiera sacar en color, no sería el color verdadero y pinturero, nunca mejor dicho. No hay otra solución que usar la espátula.
Los otros, naturalmente, se han alterado. Por encima de nuestro cadáver, insisten. A lo que se les ha replicado que esa sonrisa que tan bien supo captar el maestro, no tenemos empacho en admitirlo, ha venido poniendo nerviosa a la Humanidad desde que se viene contemplando (hora es ya de denunciarlo), siendo en alto porcentaje responsable de las neurosis de este mundo. 
Sí, claro, han saltado éstos como una pantera, la culpa de todo lo malo la va a tener ahora Leonardo, porque tú lo digas. Cosas más raras hemos visto, ha sido la respuesta, existe muchísima curiosidad por averiguarlo. ¿Qué interés oculto, y nunca mejor dicho, hay en negarse? Ningún interés, dicen los otros, pero que nos carguemos la pintura ¿no significa nada?, han inquirido. 
En estos términos está ahora la controversia. Nosotros no nos inclinamos ni a una postura ni a la otra. Trasladamos la cuestión a los que lean esto. Parpadea una vez, si estás de acuerdo con la uno (1). Parpadea dos, si eres más de la dos (2). Vemos muy difícil saber quién ha ganado, pero algún día, sí, algún día que podría ser éste, dispondremos de la tecnología apropiada para ello. Por éstas.




miércoles, 16 de diciembre de 2015

AÑAGAZA (Al portero)

HUMOR ENTRE CASCOTES (ENIGMAS)

El portal lo custodia un portero engalanado que cierra el paso a los desconocidos. Exige que se identifiquen y revelen el piso al que van y la razón de la visita; luego, lo confirma por el teléfono interior. En uno de sus rarísimos descuidos me introduje, escondiéndome en el sótano. Para llegar a la azotea, mi dilema era, bien utilizar uno de los ascensores –movimiento que no le pasaría inadvertido- o subir por la escalera, cuyo primer tramo está bajo su directa y constante vigilancia. Opté por lo primero, pues hasta que él reaccionara yo dispondría de unos minutos preciosos. Hacia la mitad del edificio, está la garita donde la pareja de guardias juega a las cartas. Les oí salir –alertados por él- y dirigirse por la escalera uno arriba y otro abajo. El portero había ocupado el otro ascensor y lo detenía en cada piso. Yo mantenía ventaja, pero el tiempo corría en contra mía. Accedí a una planta. Se abrieron puertas y llegué a atisbar el interior: un aparador, un cuadro, una alfombra en tonos ocres. Me llegaron voces. Pensé enviar mi ascensor, el que acababa de abandonar, como señuelo al azar. No pude: subían velozmente tras de mí. Si conseguía llegar el primero a la azotea, habría conseguido mi objetivo. El error había sido del portero, aunque tenía la firma intención de subsanarlo. Creí percibir, sutilmente conectado con el mío, su espíritu vengativo, marcadamente sádico, seguro de que ganaría la partida. 



martes, 15 de diciembre de 2015

"MI TÍO EL EMPLEADO", Ramón Meza

RESEÑA NOVELA

Mi tío el empleado, Ramón Meza (1861–1911)  - Cuba. Etapa colonial tardía. Tío y sobrino desembarcan en el puerto de La Habana procedentes de España. Vienen en busca de un destino, con la correspondiente carta de recomendación en la mano. Inicialmente, el tío es objeto de pesadas bromas. Pero no tardan en conseguir un empleo (sin sueldo) que consiste en sacudir el polvo acumulado de vetustos legajos. La situación, en adelante, irá cambiando, lo que no quiere decir exactamente que mejore. Espléndido autorretrato de la administración colonial -con su vínculo extraño y particular con la metrópoli-, que se pinta como una suerte de covachuelismo, donde los expedientes corren diverso destino, dependiendo del interés que les presta el funcionario encargado de su trámite. Aparte del tío y el sobrino, los personajes son casi dignos de un Quevedo: don Genaro, el jefe del lugar donde trabajan, cuyo humor variable gravita decisivamente sobre sus subordinados; don Benigno, anciano y modélico empleado, propietario cuasi absoluto de los documentos que maneja; el ujier Juan; y los correveidiles de siempre, acechantes de su particular fortuna que depende siempre de un albur. Fuera ya de la oficina, pero sin olvidar su atmósfera, que parece aletear sobre la ciudad entera -notables las descripciones de algunas de sus calles-, el adinerado don Fulgencio y su hija Aurora, diana de los requerimientos amorosos del tío. En la segunda parte, la suerte de algunos experimenta un giro no pequeño, rescatándose con mucha fortuna algún personaje proveniente de la Península. La novela muestra la corruptela de la administración -’hay que dejarse la vergüenza en Cádiz’, proclama en determinado momento un personaje-, que se simboliza en el episodio, entre humorístico y kafkiano, de la ‘oficina desaparecida’, ordenada tapiar arbitrariamente medio siglo atrás y cuya ubicación resulta desconocida para todos, a excepción del ujier, que considera conveniente guardar durante largos años el secreto. ‘Novela de empleados’, ‘novela colonial tardía’ y ‘novela picaresca’, todo ello a la vez, la obra destaca como una de las narraciones cubanas más importantes. Y tristemente divertidas, valga la paradoja.



lunes, 14 de diciembre de 2015

AFORISMO GORDO Nº 15



Al corazón de piedra



AFORISMO GORDO QUINCE: Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos”. (Lucas 16:19-31)

Lección maestra, ya no de religión; de psicología humana. Se expresa aquí la contumacia, que en tantos casos niega la mismísima realidad que hay delante.



domingo, 13 de diciembre de 2015

"LA MONTAÑA", Nikolái Leskov

RESEÑA NOVELA

La montaña, Nikolái Leskov (1831–1895) - Alejandría. Época inicial del cristianismo. La ciudad es un hervidero de razas y religiones, celosas la mayoría unas de otras. La fe naciente muestra su vigor, aunque también su vulnerabilidad ante las tempranas herejías. En este marco llega, procedente de Antioquía, Nefora, hermosa y joven viuda. Deseosa de eclipsar a sus rivales en la próxima fiesta en honor a la diosa Dafnis, acude al orfebre Zenón -reputadísimo artista y cristiano que vive apartado de la comunidad- con el encargo de una joya. Zenón rehúsa, pero no es ésta negativa la que hiere fatalmente el corazón orgulloso de la joven, que dirigirá su venganza a los cristianos. Pronto, la fe de los creyentes se verá sometida a una dura prueba. Esta fábula nos enseña varias lecciones importantes: que Dios todo lo puede, que no debemos tentarle con nuestro temor o insuficiencia y que, cuando flaquean o se desvían los pastores del rebaño, Él envía siempre su relevo, no pocas veces en figura marginal o despreciada. Aprendemos asimismo que, cuando el amor humano se reviste del divino, nada hay más hermoso sobre la tierra. Leskov, entre los escritores rusos, no ha terminado de encontrar su lugar para el gran público. Censurado y atacado en su tiempo, a la vez, por conservadores e izquierdistas, parte de este juicio todavía permanece. Su obra, sin embargo, logró el reconocimiento de, entre otros, Thomas Mann y Gorki. (La edición que manejo incluye un relatito -La bella Asa- con el mismo ambiente y una sublime moraleja.)



jueves, 10 de diciembre de 2015

DIEZ CUESTIONES QUE TE PUEDES PLANTEAR TÚ MISMO EN CASA PARA SABER SI PERTENECES A LA MAFIA


1) Valoras enormemente a la familia y consideras que es lo único importante.
2) Tienes un gato, preferiblemente de Angora, y dejas que se suba a tu regazo, acariciándolo en presencia de visitas.
3) Tienes amigos en la judicatura que se ponen nerviosos al verte y te tratan con enorme respeto anteponiendo el don.
3) Te gusta mezclar negocios y política.
4) Te gusta mezclar política y negocios. Parece lo mismo, pero hay una gran diferencia que sólo tú sabes.
5) Lloras en la ópera.
6) Has tenido cuestiones con Hacienda, aunque se han terminado ventilando a tu favor sin necesidad de que tu país entre en campaña electoral.
7) Has pronunciado alguna vez, o muchas, eso de “no es nada personal, sólo negocios”.
8) Te gusta la pasta, la de comer.
9) Hablas ronco, suave, moviendo blandamente la mano.
10) Empezaste recogiendo colillas y cascos de botella.

Ahora, la EVALUACIÓN. Muy atento, porque es aquí donde se ventila la cosa.

Si tienes 10 de 10, eres un supermafioso. Ojo contigo. No te extrañes si tus amistades se envaran ante ti, no solamente los de la judicatura.

Entre 8 y 9. Muy mafioso, aunque un trocito de tu corazón no lo es.

De 6 a 7. Peligrosillo.

5. Aprobado pelado.

De 3 a 4. Sólo actúas como mafioso en caso de necesidad estricta.

Entre 1 y 2. Poquísimo mafioso, pero te gusta pensar que sí lo eres.

0 patatero. No eres mafioso en absoluto, y te jode un huevo que los demás lo piensen. Eres capaz hasta de matar por ello.

(NOTA: He puesto algunas palabras en negrita -así- porque me parece que hace gracia. Si no la hace, pues nada.)



miércoles, 9 de diciembre de 2015

PERPLEJIDAD (Al quebradero de cabeza)

HUMOR ENTRE CASCOTES (ENIGMA)

-¡Caray, chico, te veo muy desmejorado!
-No sabes bien…
-¿Qué te pasa? ¿La salud…?
-No, qué va, ojalá fuera la salud. El caso es que no sé si decírtelo…
-¿Y para qué están los amigos?
-Muy bien, pero te advierto que no es asunto fácil…
-Desembucha.
-Pues resulta que… -palidece, tiembla-, Mari Pili tiene novio…
-¿Mari Pili? ¿Novio? ¡Pero si no hace nada que…! En fin, ja, ja, cómo pasa el tiempo. Los hijos nos hacen viejos. No se dan cuenta, por qué habrían de dársela, de que cada día que pasa nos dan un empujoncito hacia la tumba. El otro día, sin ir más lejos, llego a casa… Bueno, perdona, te interrumpo…
-Lo malo no es eso. Tú me conoces y sabes que soy un hombre abierto. He viajado (en cierta ocasión me alargué hasta Albacete) y no me asusta la vida. Leo todos los días el periódico y tengo opinión formada sobre el conflicto de Oriente Medio. No todo el mundo puede decir lo mismo. En resumen y sin más preámbulos: el novio no me parece de fiar.
-¿Por qué? ¿Has observado algo?
-Directamente, no. Pero me llama la atención que, hasta la fecha, nadie me haya dicho nada. Así como en otros temas se considera mi criterio, en esto soy un cero a la izquierda. Mari Pili no dice ni pío. ¡Y soy su padre, no el palo de la escoba! Su madre lo sabe, sí, me consta…
-¿Y qué piensa?
-¡Misterio absoluto! Pero estoy seguro de que conspiran a mis espaldas. Además, el chico éste, el novio, es huidizo. Cuando me ve, cambia de acera…
-A lo mejor, le intimidas.
-¿Que le intimido? ¿Por qué habría de intimidarle? ¡Yo no me como a nadie crudo! Si se me sabe llevar, soy pan bendito. Y en caso de que sus intenciones sean honestas, debería en primer lugar hablar conmigo, ¿no te parece? Pero no, qué va, yo no soy nadie, un monigote…
-¿Tienes informes?
-Me los estoy procurando. El otro día le seguí. Me quiso despistar, pero ya sé más o menos dónde vive.



martes, 8 de diciembre de 2015

"EL CRÍTICO", Richard Brinsley Sheridan

RESEÑA TEATRO


"El crítico", Richard Brinsley Sheridan (1751–1816) - Obra satírico-burlesca, su argumento es el ensayo de una tragedia -La Armada Española- en presencia del autor -señor Puff-, un crítico -señor Sneer-, un aficionado y medio mecenas del teatro -señor Dangle- y los actores y actrices, apuntador, etcétera, y con las continuas apostillas de todos ellos. En el primer acto, se nos presentan aquéllos, junto a la señora Dangle, escéptica y burlona con las aspiraciones del marido, y Sir Fretful Plagiary, plagiador con el enfermizo temor de ser plagiado. El texto es hilarante, los diálogos brillantes y felices, a lo que se presta la obra ensayada, de tema español y repleta de recursos exagerados y ridículos. El señor Puff -finchado autor y, posiblemente, la creación más afortunada de una obra llena de personajes memorables- nos aporta una personalidad a caballo entre la picaresca y el directo engaño, haciéndose pasar, dependiendo de sus vicisitudes, enfermo, viuda con seis hijos o trampantojos de parecida ralea menesterosa, viniendo también ser un precursor de lo que ahora entendemos como publicidad engañosa. A los propios personajes de la comedia, deben sumarse los de la tragedia que se ensaya, que se supone en el marco del enfrentamiento inglés y español, durante el reinado de Felipe II: las pomposas y fatuas autoridades, don Ferolo Whiskerandos, hijo del Almirante español preso, del que se enamora Tilburina, hija del gobernador del Fuerte, y comparsas de distinta posición. Duelos, batallas navales, pérdida de razón de la protagonista (con sus correspondientes aspavientos) y personificación de los ríos ingleses, incluidas sus riberas… La obra sirve al autor, además de para servirnos un plato de diversión asegurada, para la parodia de actitudes teatrales propias de la época y de la sociedad, en particular de sus capas elevadas, siendo también extrapolable al momento actual.



lunes, 7 de diciembre de 2015

DEL COMPORTAMIENTO DE LOS MÁS Y LOS MENOS

             

          Al deber, ese fascista



UNO: La persona políticamente correcta no se considera políticamente correcta, sino -es curioso- rebelde y rompedora.
DOS: La primera libertad es sentirte seguro.
TRES: Cuando las “libertades” son muchas, la libertad es poca.
CUATRO: El autodenominado progresismo odia la palabra ‘libertinaje’. No su significado, que le encanta.
CINCO: ¡El deseo profundo que tienen tantos de convertirse en masa!
SEIS: Persona o individuo, tú eliges.
SIETE: Cada nuevo derecho, una nueva cadena.
OCHO: Nuestro preciso -y precioso- idioma castellano: “Se tomaba muchas libertades”.
NUEVE: Ha descendido muchísimo el nivel. Antes, el sermón te lo endilgaba un cura; ahora, cualquiera.
DIEZ: El gobierno, un mal necesario. Lo dijo alguien, pero conviene quitarle el polvo a la frase.
ONCE: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. De especial aplicación en la política.
DOCE: En el pasado, al menos, se guardaban las formas: el tribuno no se rebajaba aplaudiendo a la plebe.
TRECE: Debería acuñarse la expresión ‘palabra de político’, para referirse a ‘promesa mendaz y con sonrisa’.



domingo, 6 de diciembre de 2015

"EL MISTERIO DE LA VILLA ROSA", A. E. W. Mason

RESEÑA NOVELA

"El misterio de la Villa Rosa", A. E. W. Mason (1865–1948) - Conocido sobre todo por su novela colonial Las cuatro plumas -llevada al cine en distintas ocasiones, no siempre con igual acierto-, la presente da comienzo al ciclo de narraciones policíacas que tienen como protagonista al inspector Hanaud, de la policía francesa, ayudado en sus investigaciones por el diletante Mister Ricardo. Durante las vacaciones estivales del segundo en la ciudad turística de Aix-les-Bains, se produce el asesinato por estrangulamiento de Camila Daubray, mujer acaudalada de una cierta edad. La principal sospechosa es Celia Harland, joven acompañante de la dama, desaparecida tras el crimen. La señora Daubray y Celia habían tenido esa noche, al parecer, una sesión espiritista, a las que era muy aficionada la primera. Pero las cosas no han salido como se esperaba. Harry Wethermill, enamorado de la joven, pide ayuda a Mister Ricardo, acudiendo ambos a la pericia y el consejo del inspector Hanaud, que se encuentra también veraneando en la zona. El crimen se desentraña hacia la mitad de la novela, cuya segunda parte se dedica a explicar las circunstancias y el trasfondo. El inspector Hanaud pertenece a la serie de detectives literarios que, influenciados por algunos precedentes, han servido de inspiración a otros, como el célebre Hércules Poirot, de Agatha Christie. La obra está llena de minuciosos detalles que se incorporan con naturalidad a la trama. Los caracteres son algo enfáticos pero resultan aceptables -la doncella normanda Elena Vauquier, el chófer Servettaz, el juez instructor Fleuriot, el joven policía Perrichez, descubridor del crimen...-, y suscitan alternativamente nuestra atención y también, en cierto caso, nuestro asombro. La historia incluye algún asesinato más, de orden tremebundo como el primero.



jueves, 3 de diciembre de 2015

DOS (POLÍTICAS) POR EL PRECIO DE UNA


Sendas damas dedicadas al noble arte de servirnos y de cuyo nombre no quiero acordarme -una de izquierdas; la otra también, aunque funge de derechas-, se juntaron para comer. El periódico ABC lo glosa, derretido de emoción, enternecido. Hago la glosa de la glosa, poniendo en negrita -o sea, así- las frases que han salido de otras meninges, no vayan a confundirse con las mías (me tendría que pegar un tiro).

1) Se había programado como una cita privada, oculta al escrutinio público, pero al final la foto irrumpió con fuerza. Oh, irrumpió con fuerza. El vigor de semejante evento hizo que éste eclosionara. Me río yo de la explosión del Krakatoa. Feliz casualidad que estuviera allí la canallesca.

2) … caminando del brazo entre confidencias y sonrisas… Cuánto almíbar, qué preciosidad y qué hermosura.

3) Comieron (...) un menú de 15 euros, que pagaron “a escote”. «Yo he comido algo menos, pero he pagado lo mismo», bromeó (una de ellas), más frugal. Esto, para que veamos, pues eso, la austeridad de los políticos de distinto signo, que es el mismo.

4) (Una de ellas) optó por una ensalada de plato único, aunque no se resistió a la oferta de (la otra) para probar sus «deliciosos» champiñones rellenos de jamón, gratinados al horno. (Una de ellas) cogió uno del plato de (la otra). Pero qué jueguecito es éste, Dios mío.

5) (La otra) pidió de segundo un ragout «exquisito», estofado de carne, que regó con algo de vino. (Una de ellas) también se animó, aunque prefirió el agua. De postre confluyeron en los raviolis de piña, muy celebrados. Pobres raviolis, desdichada piña, que culpa tendrán.

6) La sintonía personal que exhibieron (...) se extendió a sus equipos, que se despidieron entre besos en la calle (...) Música de acordeón. Estoy llorando, mis disculpas.

NOTA: Es fácil adivinar el nombre de éstas. Pero se omite, para que esta triste y patética columna no termine de perder su lustre. Tampoco pongo la foto que acompaña la noticia, porque ya es de vomitar.



miércoles, 2 de diciembre de 2015

EL ESCRITOR (Al impagable terror del folio en blanco)

HUMOR ENTRE CASCOTES (DISPARATE)

El escritor es persona solitaria por naturaleza y por oficio, como los viejos tramperos de la salvaje América, que cobraban sus presas sin ayuda de la naturaleza hostil. Para rescatar la voz interior es preciso recluirse. Lo dijo Kafka: “No es necesario que salgas de casa. Quédate en tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate solo y en silencio. El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar; no puede dejar de hacerlo, se prosternará extático a tus pies.”
El escritor permanece solo incluso entre la gente. Se encuentra separado de los demás por invisible barrera. Ni él puede derribarla –tampoco quiere: ¿qué migajas le pueden ofrecer?–, ni los otros traspasarla. Picasso se lo confirmó una vez a Cela: “Sólo se puede hacer una gran obra en una gran soledad”.
¿Entendían a Balzac quienes coincidían con él en los salones? Los más veían a un obeso con pujos de aristócrata. Se ridiculizaban sus intentos de elegancia. Para no hablar del displicente juicio del incapaz de Sainte-Beuve. ¿El escritor es inferior a su obra? Más bien es la época la que no está a la altura del genio que produce. El propio Balzac denunció en sus páginas la corrupción de los medios literarios.
El escritor permanece inmune a los reveses, que encima le sirven de inspiración y estímulo. Los envidiosos y calumniadores, y la dañina caterva de los funcionarios, tan activa y operativa hoy día, no consiguen quebrarle el espinazo. Quien sólo escribe en circunstancias favorables, no es escritor.
Por semejantes razones causan risa quienes afirman imposible la creación bajo tales leyes o determinados regímenes. ¡Con un lápiz y unos folios quedan burlados todos los poderes!
Al escritor le afectan las estaciones y las anécdotas pequeñas, de las que extrae mundos completos. Experto escrutador de almas y conocedor del verdadero rango de las personas, desprecia la división social en clases. El escritor es el antagonista del burgués, entendiendo por éste al que pone su corazón en la posición y en el dinero. Ante el escritor, en general ante el artista, el burgués se sabe descubierto. Y emprende, dependiendo de casos, cerradas campañas o sutiles maniobras con objeto de abatir su presa. A Pushkin lo mató la burguesía al verse arrancada la careta.
El escritor es mezcla de testigo imparcial y de profeta, destinos de difícil desempeño, sobre todo el último. Como aprendiera Arjuna de su auriga, guerrea si es preciso con amigos y parientes.
El desentendimiento con su entorno no puede ser más radical. Únicamente se llega a un conato de reconciliación cuando aquél desaparece y su creación pasa al dominio de los doctos, que la falsifican y, sobre todo, la edulcoran para que la puedan manejar los melindrosos. Pero su virtud explosiva sigue intacta, aun cubierta de polvo en una estantería.
Como decía un importante novelista, lo peor para el escritor es escribir... a excepción de no escribir. El escritor no pacta. 



martes, 1 de diciembre de 2015

"BILAL (EL SIRVIENTE DE MAHOMA)", H.A.L. Craig

RESEÑA NOVELA

Bilal (El sirviente de Mahoma), H. A. L. Craig (1921–1978) - Entre los habitantes de La Meca y las caravanas que vienen a la ciudad a comerciar -gentes, por lo general, politeístas-, se comienza a oír la prédica en la creencia en un solo Dios, ligada al anuncio de que todos los hombres son iguales. Lo proclama un tal Mahoma, de la tribu de Coraix, cuyo mensaje es acogido al principio con desvío. En este marco, Bilal se niega a azotar a otro esclavo como él por orden de su amo. La vida de Bilal va a dar un giro extraordinario. Torturado y casi muerto, es comprado por Abu Bakr, amigo íntimo del Profeta, obteniendo así la libertad. Muchos años después, ya viejo, Bilal nos contará la historia de Mahoma, quien, tras el desdén y hostilidad iniciales, ve cómo sus enseñanzas encuentran eco en la ciudad de Medina, para irse extendiendo a continuación con rapidez, principalmente a través de la plegaria y el ejemplo. La novela viene a ser un tratado sobre la religión y el amor, cuasi sinónimos o sendas caras de una misma moneda, cautivándonos por la dulzura, armonía y sencillez de su lenguaje. También, es la historia de una amistad imbuida de veneración: la de Bilal hacia Mahoma. El cual, por su parte, distinguió siempre con el mayor afecto al antiguo esclavo, que llegó a convertirse en el primer almuédano -el que convoca a la oración- de la historia del Islam. El libro nos ofrece una versión quizá edulcorada de este credo, pero sirve para conocer, epidérmicamente al menos, lo que supuso en sus inicios y que en la actualidad se manifiesta en versiones contrapuestas, alguna muy extrema, como sabemos. Por último, unas palabras puestas por el autor en boca de Bilal: “Si un musulmán obliga a alguien a convertirse no corre el riesgo de acabar en el infierno. No. Tiene la certeza de que acabará en él, pues la advertencia de Dios está muy clara: La religión no puede ser obligatoria”.